4 de mayo de 2017

Igualdad y diversidad - Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

El 17 de mayo de 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad del listado de los padecimientos mentales. Desde entonces, numerosas instancias alrededor del mundo han coordinado todo tipo de esfuerzos que permitan avanzar en pro de la igualdad y denunciar la discriminación de la que son objeto las personas de la comunidad lésbico gay, bisexual, travesti, transexual, transgénero e intersexual (LGBTTTI).

En México, tras un decreto presidencial emitido en 2014, el Gobierno de la República decidió sumarse a la conmemoración del actualmente llamado Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, a celebrarse en la misma fecha en que tuviera lugar el pronunciamiento de la OMS hace 27 años. Sin embargo, es importante considerar que, si bien ha dejado de ser considerada como una enfermedad, la homofobia, entendida como el temor, rechazo o aversión hacia las personas en razón de su orientación, preferencia sexual, identidad y expresión de género, ha perdurado, y las actitudes y conductas discriminatorias que vulneran la igualdad, dignidad, derechos y libertades de toda persona, continúan y generan diversos tipos de violencia. 

Amnistía Internacional, un movimiento global que trabaja para que los derechos humanos sean reconocidos y respetados, denuncia que en más de 70 países se persigue aún a las personas homosexuales y en otros ocho se les condena a pena de muerte. El rechazo es generalizado en territorios de mayoría musulmana, en África y en países de Asia, como Rusia y Chechenia. En este último, se ha reportado recientemente la aparición de “campos de concentración” en donde personas gay —o que son percibidas como tal— son golpeadas, torturadas e incluso asesinadas en algunos de los casos. En nuestro país, entre 1995 y 2016 se han registrado al menos 1,310 asesinatos relacionados con la orientación sexual o identidad de género. De esta cifra, 77.9% de las víctimas son hombres, 20.2% transexuales y 1.8% corresponde a mujeres.

En los últimos 10 años el promedio de homicidios fue de 71 casos al año por crímenes de odio en México, dejando claro que la violencia persiste y que se ha transformado en un grave problema en materia de derechos civiles y, sobre todo, derechos humanos. 
En la actualidad, el tema ya forma parte de la agenda mediática, de los organismos encargados de la protección de los derechos humanos, organizaciones civiles y dependencias gubernamentales. Las resoluciones en la constitución mexicana incluyen el derecho a contraer matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad de expedir un acta de nacimiento para reconocer la identidad de género. De esta forma, el matrimonio igualitario y los cambios en el estatus legal representan grandes avances y atestiguan la evolución que como sociedad estamos teniendo.

Hoy en día, podemos pensar que estas minorías han progresado más que cualquier otro grupo demográfico en la historia. Sin embargo, los porcentajes de depresión, los intentos suicidas, el abuso de sustancias y las prácticas sexuales que incrementan el riesgo de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) siguen siendo preocupantes en esta población. Las personas que se sienten rechazadas con frecuencia recurren a “automedicarse”, haciendo uso de diversas sustancias como el alcohol y las drogas. El consumo de estas sustancias se asocia con una mayor probabilidad de mantener relaciones sexuales de riesgo, incrementando la probabilidad de contraer VIH y de sentirse rechazados, y así sucesivamente, en un ciclo que puede traer consigo cuantiosas consecuencias sobre la salud física y psicológica de las personas.

Cada año, la conmemoración del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia tiene un tema diferente en torno al cual se desarrollan nuevas líneas de acción. El tema para 2017 será “Familias”, y pondrá énfasis en el papel que juegan las familias en el bienestar físico y emocional de la comunidad LGBTTTI, así como en el reconocimiento social y legal de las familias igualitarias. Ya sea la familia con la que crecimos o la que hemos construido como adultos; ya sean familias biológicas o por elección, todos somos parte de una familia, y ésta influye en todas las dimensiones de nuestra vida. Por ello, reconocer la importancia del lugar en donde los valores se moldean y transmiten, donde se proporciona seguridad y se construye la autoestima y la confianza, puede ser el camino hacia la recuperación de los valores sociales desde una óptica progresista y, a su vez, un medio para que cada individuo, sin importar su condición social, etnia, religión o preferencia sexual, tenga la oportunidad de realizarse plenamente. 
M.C. José Luis Benítez Villa
Departamento de Investigación Clínica y Epidemiológica

Referencias
Diario Oficial de la Federación. Programa Nacional para la Igualdad y No Discriminación, 2014–2018.
Giannotti F, Cortesi F, Sebastiani T, Ottaviano S. Circadian preference, sleep and daytime behaviour in adolescence. J Sleep Res. 2002;11(3):191-199.
Herek, G. Beyond “homophobia”: thinking about sexual prejudice and stigma in the twenty-first century. Journal of NSRC. 2004; 1 (2): 6-24.
International Day Against Homophobia, Transphobia and Biphobia. A Worldwide Celebration of Sexual and Gender Diversities. 
Informe de crímenes de odio por homofobia (1995-2016). Letra S, SIDA, Cultura y Vida Cotidiana, A. C. (En línea) Disponible en www.letraese.org.mx

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