22 de febrero de 2017

La mariguana y el síndrome amotivacional

Mucho se ha hablado de los efectos que la mariguana genera en los consumidores durante las dos fases del estado de intoxicación: en la primera, se experimenta una sensación de bienestar, estimulación y mareo, seguidos de síntomas que incluyen euforia con risas que surgen sin motivo aparente. Bajo los efectos de la cannabis, los fumadores presentan una frecuente y prolongada risa, producto de una alteración del estado de humor llamada "euforia vacía".

Estos cambios de humor suelen estar acompañados, en la fase dos, de un estado de sedación y tranquilidad, letargo, deterioro de la memoria inmediata, la capacidad del juicio y la actividad motora; así como de confusión, dificultades en el razonamiento lógico y alteraciones en las percepciones de tiempo, espacio y dimensión del propio cuerpo. Asimismo, se presentan ataques de ansiedad (de moderada a grave), disforia, irritabilidad, inquietud, aislamiento social, miedo, sensación de desamparo y pérdida de autocontrol, entre otros aspectos.

El National Institute on Drug Abuse (2015) ha reportado que el consumo crónico de mariguana propicia trastornos como la esquizofrenia, la depresión y la ansiedad; a dosis altas, el uso de la droga por parte de personas vulnerables está vinculado con ataques de pánico, crisis de ansiedad, paranoia, psicosis y síndrome amotivacional. 

El "síndrome amotivacional", identificado por McGlothlin y West en 1968, es un trastorno psiquiátrico que se ha estudiado poco y se ha discutido mucho, pues todavía no queda clara la diferencia entre éste y los efectos directos de la intoxicación crónica por cannabis. Existen autores que sostienen que el síndrome no surge por un consumo prolongado de cannabis, sino que se debe a un deterioro cognitivo causado por el uso creciente de la sustancia.

Los signos y síntomas que caracterizan este padecimiento son actitud de pasividad, apatía, conformismo, aislamiento, introversión, pérdida de los ideales y de las ambiciones personales, falta de emoción o interés en las cosas, indiferencia por lo que ocurre en el entorno, desgana, falta de higiene y cuidado en el arreglo personal, y disminución de funciones cognitivas como la concentración, la atención, la memoria, la capacidad de cálculo y el juicio autocrítico y heterocrítico.

Sánchez Luque (2012) puntualizó que entre los primeros síntomas de este síndrome se cuentan la transformación del carácter, el cambio de actitud y el comportamiento; además, en un periodo que va de seis meses a un año, los afectados manifiestan un comportamiento particular muchas veces atribuido a otras causas: se aísla de la familia, con la que deja de comunicarse; cambia su forma de vestir y se vuelve descuidado en su aseo personal; en el ámbito escolar muestra problemas de indisciplina, tiene un bajo o nulo interés académico y presenta un elevado ausentismo escolar, lo que lo lleva al abandono parcial o total de los estudios. 

Esta amotivación propicia la aparición de otros problemas en la vida de los usuarios, quienes pierden interés en actividades del ámbito laboral, familiar y social, que antes disfrutaban; esta situación los puede acercar al consumo de otras sustancias psicoactivas, a exponerse a conductas de riesgo o, ante su sentido de vacío, a atentar contra su propia vida. Es importante señalar que una persona con síndrome amotivacional no es consciente de su estado y no sabe identificar por qué se siente así, por lo que difícilmente buscará ayuda.

Caudevilla y Cabrera (2013) informaron que, en la actualidad, el síndrome amotivacional no se considera como uno de los trastornos provocados por el consumo de cannabis, quienes lo exponen así argumentan que las afectaciones sobre la memoria en "consumidores intensivos" son atribuibles a otros factores como las diferencias de personalidad, las características psicológicas propias de la adolescencia o la preexistencia de una enfermedad psiquiátrica.

Las causas del síndrome amotivacional o su origen son poco claras; sin embargo, el consumo de drogas, sobre todo de mariguana, está relacionado, por su efecto, con alteraciones en las partes frontales del cerebro implicadas en funciones como el comportamiento social, la motivación o el razonamiento. Otros profesionistas consideran que este síndrome responde a un tipo de personalidad previa al consumo de mariguana, por lo que el hecho de consumir la droga no sería la causa, sino un síntoma de alguna alteración en la personalidad. 

Para Sánchez Luque (2012) no es necesario un consumo intensivo de mariguana para que se presente un síndrome amotivacional u otro daño sobre la salud, principalmente entre los adolescentes, ya que son el grupo con mayor probabilidad de sufrir consecuencias perjudiciales debido a que su cerebro aún está en desarrollo. 

Por todo esto, es necesario estar atentos a las actividades de los jóvenes, a fin de hacer una detección temprana y oportuna de su consumo de mariguana o de otras sustancias; de esta forma, se logrará proporcionar un tratamiento adecuado y oportuno que evite el desarrollo de problemas mayores.
Lic. Maribel Osorio Martínez
Departamento de Consulta Externa
Dirección de Tratamiento y Rehabilitación
Referencias

  • Caudevilla, G.F., & Cabrera, M.A. (2013). Efectos psicológicos del cannabis. Madrid, España: IMSALUD. Recuperado de http://www.ampap.es/wpcontent/uploads/2013/10/2013_taller_drogas_AMPap_cannabis_FMC.pdf
  • National Institute on Drug Abuse. (2015) ¿Hay alguna conexión entre el uso de marihuana y las enfermedades mentales? Recuperado de https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-   reportes/la-marihuana/existe-una-relacion-entre-el-consumo-de-la-marihuana-y-la-enfermedad-me
  • Sánchez Luque, J.D. (2012).  Síndrome Amotivacional. Priego de Córdoba, España: Asociación contra la Droga “Clara María”. Recuperado de http://www.asociacionclaramaria.org/sindrome-amotivacional

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