31 de diciembre de 2015

Abuso de alcohol y su impacto en jóvenes

Imagen

En la actualidad, se dispone de suficiente evidencia científica para demostrar que el consumo de alcohol incrementa la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, trastornos psiquiátricos, violencias, suicidios, prácticas sexuales de riesgo, bajo desempeño o ausentismo escolar y laboral, accidentes y discapacidad, entre otros. Se constituye como un problema de salud pública con graves consecuencias que afectan el desarrollo y la vida de las personas. Con base en las tendencias epidemiológicas sobre el consumo de alcohol y otras drogas, se sabe que las y los jóvenes son uno de los grupos poblacionales en mayor riesgo.

Algunos datos a nivel mundial y nacional indican lo siguiente:

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015), cada año hay 3.3 millones de muertes en el mundo ocasionadas por el abuso de alcohol, lo que representa el 5.9% de todas las defunciones.
  • El consumo de alcohol provoca muerte y discapacidad a una edad relativamente temprana. En el grupo etario de 20 a 39 años, 25 por ciento de las defunciones son atribuibles a la ingesta de bebidas alcohólicas (OMS, 2015).
  • Dicho consumo está asociado con el riesgo de desarrollar trastornos mentales y comportamentales, cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito (OMS, 2015).
  • En México, de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Adicciones (ENA, 2011), siete de cada 10 personas de 12 a 65 años de edad han consumido alcohol alguna vez en la vida (INPRFM, 2012).
  • El 42.9% de los adolescentes de 12 a 17 años ha bebido alcohol alguna vez (ENA, 2011).
  • En la población general, 55.2% inició el consumo de alcohol a los 17 años de edad o antes (ENA, 2011).
  • La última medición del consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de secundaria y bachillerato de la Ciudad de México reportó que 67.9% de las mujeres y 65.4% de los hombres habían consumido alcohol alguna vez en su vida (Villatoro, Oliva, Mujica, Fregoso, Bustos y Medina-Mora, 2015).
  • La edad promedio de inicio del consumo de alcohol en estudiantes es de 13 años para ambos sexos (Villatoro, Oliva, Mujica, Fregoso, Bustos y Medina-Mora, 2015).

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que las y los adolescentes que se inician en la bebida antes de los 15 años tienen cinco veces más probabilidades de sufrir trastornos por consumo de alcohol; cuatro veces más de desarrollar dependencia y casi siete veces más de sufrir lesiones como consecuencia de un accidente automovilístico o de una pelea.

Además, el National Institute on Drug Abuse (NIDA, 2010) enfatiza que, durante la maduración del cerebro, las áreas más susceptibles a los daños causados por el alcohol son la corteza cerebral, principal responsable de las funciones cerebrales superiores (incluyendo la solución de problemas y la toma de decisiones); el hipocampo, zona importante para la memoria y el aprendizaje, y el cerebelo, clave para la coordinación de movimientos (2010).

Ante este panorama, se requiere investigar aún más los factores y las situaciones de riesgo de consumo de sustancias por parte de las y los jóvenes, como línea base para diseñar programas de prevención, tratamiento y rehabilitación más acordes con las realidades juveniles.

Por ejemplo, el consumo de bebidas alcohólicas se ha vuelto una práctica muy común en las reuniones o espacios recreativos juveniles. Dentro de estas actividades, se ha observado que las mujeres suelen beber alcohol en cantidades similares a los hombres, sin saber que les afecta de manera diferente, aun cuando se consuma la misma cantidad o con el mismo patrón de uso (frecuencia, tipo de bebida, grados de alcohol, etcétera).

Biológicamente, las mujeres tienen mayor proporción de grasa y menor actividad de la enzima alcohol-deshidrogenasa, por lo que los efectos del alcohol tienden a ser más intensos y severos en ellas. Al prolongarse la concentración de alcohol en su organismo, tienen mayor posibilidad de sufrir daños hepáticos (Bríñez, 2001).

ImagenAdemás, cabe destacar que consumir alcohol durante el embarazo o la lactancia tiene graves repercusiones tanto para la mujer como para el producto, debido a que no existe ninguna cantidad segura ni responsable; se debe evitar cualquier dosis de alcohol, tabaco y otras drogas en dicha etapa, ya que aumenta significativamente el riesgo de producir Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), retraso mental o bajo peso al nacer.

La OPS, en su “Informe de situación regional sobre el alcohol y la salud en las Américas 2015”, menciona que tradicionalmente los varones han sido los principales consumidores de alcohol y, en consecuencia, han padecido más la morbi-mortalidad atribuible. Sin embargo, se reconoce que las mujeres cada vez beben más cantidad y con mayor frecuencia, pronosticando que en muchos países el consumo de alcohol por parte de las mujeres en un periodo breve se equiparará al de los hombres.

Otra consecuencia del uso nocivo de alcohol es la violencia en sus múltiples ámbitos y formas: contra la pareja, las y los hijos, compañeros de escuela, trabajo o comunidad e, incluso, la violencia autoinfligida (contra sí mismo/a); a través de golpes, con armas, insultos, amenazas, abuso sexual, privaciones. Algunos estudios al respecto reportan:
  • El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas aumenta la probabilidad de ideación suicida en 60, 30 y 22%, respectivamente (Pérez, Rivera, Atienzo, De Castro, Leyva-López y Chávez, 2010).
  • El abuso de alcohol y otras drogas en adolescentes mayores de 16 años aumenta considerablemente el riesgo de suicidio en circunstancias de angustia (OMS, 2006).
  • La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares indica que la violencia contra las mujeres perpetrada por la pareja llega a 46.1% a nivel nacional (ENDIREH, 2011).

Por otra parte, las prácticas sexuales de riesgo se cometen frecuentemente bajo los efectos del alcohol u otras drogas, lo que compromete la integridad de las personas, sobre todo mujeres jóvenes, al tener intercambios sexuales con alguien desconocido, sin consentimiento o sin plena conciencia, sin protección y exponiéndose a infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados, amenazas y chantajes, con la posibilidad de difundir fotografías o videos en las redes sociales, violaciones y secuestros.

Datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID, 2014) indican que 44.9% de las adolescentes de 15 a 19 años sexualmente activas no usó un método anticonceptivo durante su primera relación sexual (INEGI, 2015).

Para prevenir y atender estos problemas de salud, así como reducir los riesgos y daños asociados, Centros de Integración Juvenil, en el marco de su modelo “Para vivir sin adicciones”, cuenta con servicios diferenciales para grupos poblacionales específicos, acordes con las características, necesidades y recursos de mujeres y hombres, para cada etapa del ciclo vital y en función del contexto sociocultural.

Está comprobado que entre más temprana sea la edad de inicio del consumo de alcohol, mayor será el riesgo de desarrollar dependencia alcohólica y de padecer diversos problemas —a veces irreparables— relacionados.

Además, conforme a los estándares internacionales y las mejores prácticas en materia de prevención, para garantizar su eficacia, las intervenciones deben realizarse cada vez a edades más tempranas, de manera intensiva e integral, con la participación activa de la comunidad.

Si te interesa saber más o requieres atención especializada, te invitamos a acudir a cualquiera de nuestras 116 unidades distribuidas en todo el país, donde te brindarán orientación profesional y oportuna. Si lo prefieres, consulta el sitio www.cij.gob.mx, comunícate a CIJ Contigo al teléfono 01 (55) 52 12 12 12 o escríbenos a cij@cij.gob.mx

Lic. José Alesandro Álvarez Lemus
Departamento de Modelos y Tecnologías Preventivas
Referencias
Bríñez, J., (2001). Diferencias de género en problemas con el alcohol, según el nivel de consumo. Centro de Estudios e Investigaciones sobre las Adicciones y la Violencia. Centro de Estudios e Investigaciones sobre las Adicciones y la Violencia (CEIAV). Adicciones, 13, 4, 439-455. Recuperado de http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/viewFile/559/551

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2011). Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares. Panorama de violencia contra las mujeres en México. México: INEGI. Recuperado de http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/estudios/sociodemografico/mujeresrural/2011/702825048327.pdf Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2015). Estadísticas a propósito del Día internacional de la juventud. Recuperado de http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/juventud0.pdf

Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Villatoro-Velázquez JA, Medina-Mora ME, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear Sevilla C. y Guisa-Cruz V. Encuesta Nacional de Adicciones 2011. Reporte de alcohol. México DF, México: INPRFM, 2012.

National Institute on Drug Abuse (2010). Las drogas, el cerebro y el comportamiento, La ciencia de la adicción. Estados Unidos de América: Departamento de Salud y Servicios Humanos. Recuperado de https://www.drugabuse.gov/sites/default/files/soa_spanish.pdf

Organización Panamericana de la Salud (2015). Informe de la situación regional sobre el alcohol y la salud en las Américas. Recuperado de http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=11108%3A2015-regional-report-alcohol-health&catid=1428%3Aalcohol-substance-abuse-publications&Itemid=41530&lang=es

Organización Mundial de la Salud (2015). Alcohol (datos y cifras). Nota descriptiva No. 349. Recuperado de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs349/es/

Organización Mundial de la Salud (2006). Prevención del suicidio recurso para consejeros. Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias Trastornos Mentales y Cerebrales Autor: OMS. Recuperado de http://www.who.int/mental_health/media/counsellors_spanish.pdf

Pérez, B.; Rivera, L.; Atienzo, E.; De Castro, F.; Leyva-López, A.; Chávez, R. (2010). Prevalencia y factores asociados a ideación e intento suicida en estudiantes de México. Salud Pública México. 52(4): 324-333. Recuperado de http://www.scielosp.org/pdf/spm/v52n4/v52n4a08.pdf

Villatoro, J., Oliva, N., Mujica, R., Fregoso, D., Bustos, M., y Medina-Mora, ME. (2015). Panorama Actual del Consumo de Sustancias en Estudiantes de la Ciudad de México. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones; México, D.F. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/280570255_Panorama_Epidemiologico_del_Consumo_de_Sustancias_Psicoactivas_en_la_Ciudad_de_Mexico

No hay comentarios:

Publicar un comentario