12 de octubre de 2015

Prevención del consumo de drogas con personas adultas mayores

Las personas de 60 años de edad o mayores realizan aportaciones valiosas a la 
sociedad como miembros activos de la familia, la sociedad y la fuerza de trabajo.
La mayoría de estas personas, hoy en día, tienen buena salud, aunque muchas corren 
el riesgo de padecer trastornos mentales, neurales o por abuso de sustancias psicoactivas,
amén de enfermedades somáticas o discapacidad.
(Organización Mundial de la Salud, 2013).

A nivel mundial, las Personas Adultos Mayores (PAM) representan 11% de la población total (INAPAM, 2015). El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) proyectó que para 2050, uno de cada cinco habitantes del planeta tendrá 60 años o más (UNFPA, 2011).

En México, con base en el Censo de Población y Vivienda 2010, las PAM representan el 9% de la población total (INEGI, 2012). 

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el aumento de las personas de 65 años de edad y más es considerable en nuestro país:
De 1999 a 2010 fue de 7 millones de personas.
En el 2030, se esperan 17 millones de personas.
Para el 2050, habrá 32 millones de personas entre la tercera y la cuarta edad, es decir, aquellos que sobrepasan los 80 años
Tres de cada cuatro personas serán adultas mayores, en el 2050 (Zúñiga, 2004).

Algunos de los problemas frecuentes que reporta este grupo poblacional (OMS, 2013) son:
Entre las enfermedades más frecuentes que padecen las personas adultas mayores en nuestro país, se encuentran (INAPAM, 2015):

  • 25% enfermedades del corazón.
  • 22% hipertensión arterial.
  • 15.9% diabetes mellitus.
  • 12.2% tumores malignos.
  •   7.3% cardiovasculares.
  • 5.1% pulmonares.
  • 3.9% del hígado.
La depresión y la ansiedad en la vejez se relacionan también con el detrimento de la salud física. La soledad, la pérdida de independencia, el hecho de “sentirse inútil e incapacitado”, los duelos, el temor a la inseguridad o el estrés que puede experimentarse debido a pérdidas económicas, laborales, personales y de salud son factores que inciden en el malestar de las PAM (Sarlet, 2010, citado en Neri, 2015).

Con respecto al consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, pocos son los estudios que muestran la situación real de las personas adultas mayores, sin embargo, es un grupo poblacional en situación de vulnerabilidad social. Pese a las dificultades de subregistro en las encuestas de adicciones, en los servicios de salud se identifica el uso crónico de tabaco, abuso de alcohol e ingesta de medicamentos fuera de prescripción (Alonso et al., 2008), que se complican con los “malestares” y padecimientos característicos del envejecimiento.

  • El uso y abuso de alcohol va de 15 a 72% en residentes de la comunidad, 2% en el primer nivel de atención de salud y 25% en pacientes hospitalizados.
  • Combinación de alcohol y medicamentos, 12%.
  • Sedantes e hipnóticos, 16%.
  • Consumo de un tranquilizante diario, 20%.
  • Psicotrópicos, 33%.
  • Los hombres tienden a consumir en mayor medida.
En función de la cultura se concibe a los adultos mayores de maneras muy diversas, que definen la forma de acercarse y relacionarse con “las y los ancianos”; en ocasiones con puntos en común y en otras, con sentidos opuestos, pero con un elemento a resaltar de modo consistente: la transmisión de “sus historias” que definen y reconstruyen a las sociedades, de generación en generación.

Es de suma importancia generar un cambio en la percepción de este grupo etario en la sociedad para posicionarles y reconocerles como personas significativas en la transmisión de valores y tradiciones, y en la protección de las denominadas “nuevas generaciones”.

En Centros de Integración Juvenil, A.C., a través del modelo preventivo “Para vivir sin adicciones”, se ubica a las personas adultas mayores como población estratégica que puede apoyar en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas con las niñas, los niños y los jóvenes, muchas veces como figuras educativas y de crianza o como ejemplos conductuales a seguir. Se ofertan para ellas actividades culturales, recreativas, lúdicas, artísticas y de relajación, para que puedan participar con otras personas de su edad, con sus familias e, incluso, para que compartan sus experiencias mediante talleres de repostería, electricidad, danzón, cuentos, etcétera, donde además se proporcionan herramientas para manejar de mejor manera situaciones de estrés, tristeza y violencia, así como reducir los riesgos asociados al consumo de sustancias psicoactivas.

Es relevante informar, habilitar y acompañar a las personas adultas mayores en la etapa de su vida y, a su vez, fortalecer su rol en el fomento de estilos de vida saludable en sus familias y entornos comunitarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2013) propone incluir a las PAM en una sociedad más inclusiva de convivencia intergeneracional, con oportunidades por igual en materia de educación, participación, seguridad y atención a la salud, con base en los derechos humanos. Esto es, “una sociedad para todas las edades” que implica: garantizar las condiciones para el desarrollo personal durante toda la vida; apoyar las relaciones intergeneracionales; considerar las condiciones del envejecimiento en el marco del desarrollo personal y atender la situación particular de las PAM”. Los adultos mayores como sujetos de derecho y portadores de un gran capital social, por sus vínculos familiares intergeneracionales con otras personas, son idóneas para promover la salud en su entorno (CEPAL, 2007). 
Esp. María del Pilar Reyes Munguía.
Departamento de Modelos y Tecnologías Preventivas
Dirección de Prevención
Referencias bibliográficas
  • Alonso, B; Palucci, M; Alonso, M; Guzmán, F. y Gómez, M. (2008). Situaciones de la vida estresantes, uso y abuso de alcohol y drogas en adultos mayores de Monterrey, México. Rev Latinoam, 16 (especial), Online. Recuperado de http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0104-11692008000700002&script=sci_arttext&tlng=es
  • Comisión Económica para América Latina. (2007). Declaración de Brasilia. Segunda Conferencia regional intergubernamental sobre envejecimiento en América Latina y el Caribe: hacia una sociedad para todas las edades y de protección social basada en derechos. CEPAL.
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2014). Perfil sociodemográfico de adultos mayores 2014. México: INEGI. Recuperado de http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/perfil_socio/adultos/702825056643.pdf
  • Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (2015). Infografías. México: INAPAM. Recuperado de http://www.inapam.gob.mx/es/INAPAM/Infografias
  • Neri, D. M. (2015). Las personas adultas mayores como promotoras de la prevención de las adicciones en su entorno. (Tesina de Especialidad). México: Centros de Integración Juvenil, A.C.
  • Organización Mundial de la Salud (2013). La salud mental y los adultos mayores. Nota descriptiva No. 381. OMS. Recuperado de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs381/es/
  • Zúñiga, Elena. (2004). La situación demográfica de México. Tendencias y características del envejecimiento demográfico en México. México: CONAPO. Recuperado de http://portal.conapo.gob.mx/publicaciones/sdm/sdm2004/sdm24.pdf

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