21 de enero de 2015

Sexualidad y uso de drogas

La sexualidad abarca un conjunto de fenómenos emocionales y conductuales relacionados con el sexo, influido por una serie de factores socioculturales (Amaro, 2005).

Desde tiempos remotos, hombres y mujeres en la búsqueda de incrementar su placer, han recurrido a plantas, alimentos y, por supuesto, a sustancias naturales o sintéticas para lograrlo (González Marquetti et al., 2005; Bellis & Hughes, 2004).

Si bien es cierto que las drogas tienen influencia sobre tres aspectos de la actividad sexual como son el deseo, la excitación y el orgasmo, este hecho no garantiza que mejore la actuación sexual ni el placer. No obstante, entre las razones para incorporar el consumo de sustancias a la actividad sexual siguen figurando, principalmente, la creencia de facilitar el encuentro debido a la supuesta desinhibición que producen, una mejor experiencia sexual respecto al aumento del deseo, el desempeño y el placer, e involucrarse en relaciones sexuales menos usuales (Calafat et al., 2008, 2009; González Marquetti et al., 2005; Sierra et al., 2005; CIJ, 2013). Pese al aparente aumento del deseo sexual a corto plazo, los daños que produce el consumo de sustancias de forma irreversible no sólo afectan negativamente el desempeño sexual, sino también a la salud y el bienestar personal o de la pareja (González Marquetti et al., 2005; CIJ, 2013).

La Encuesta Nacional de Adicciones (2011) muestra que las drogas de mayor consumo en México son la mariguana (1.2%), la cocaína (0.5%) y los estimulantes tipo anfetamínico; de igual manera se corresponden con su incorporación al ámbito sexual, antecedidas únicamente por el alcohol que figura como el de mayor consumo (Calafat, 2008).

A continuación se presentan algunas expectativas para cada una de las drogas, así como los efectos derivados de su uso sostenido:


Resulta importante destacar que en mujeres embarazadas, lactantes o con planes de embarazo, el riesgo de aborto espontáneo, malformaciones congénitas, parto prematuro, bajo peso al nacer o transmisión de Virus de Inmunodeficiencia Humana al feto (u otras enfermedades) y repercusiones a largo plazo en la capacidad de aprendizaje y comportamiento, aumenta considerablemente (Ruoti et al., 2009; Minnes, Lang y Singer, 2011). No deben pasar desapercibidos aquellos peligros relacionados con violencia, abuso sexual, violación, prácticas tumultuarias sin consentimiento, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, riñas, accidentes automovilísticos e incluso secuestros y homicidios (Sierra, 2005; CIJ, 2013).

En cualquier caso, es importante recordar que el consumo de drogas puede conducir a complicaciones físicas, mentales y sociales, y que es prioritario intervenir, sobre todo, con la población más vulnerada.

Ante este panorama, es necesario promover prácticas saludables y operar intervenciones preventivas desde edades tempranas para influir en el conocimiento, las actitudes, las normas, las habilidades y la personalidad (NIDA, NIH, 1998).

En Centros de Integración Juvenil contamos con intervenciones preventivas que proporcionan competencias y habilidades sociales para afrontar de mejor manera los riesgos, mejorar la salud mental y promover entornos y redes comunitarias.  Disponemos también de tratamientos científicos a cargo de profesionales altamente especializados en la materia acordes con las necesidades de los diversos grupos poblacionales.

Lic. Martha Karina Vargas Pérez
Departamento de Modelos y Tecnologías Preventivas

Referencias
  • Amaro, M. (2005). Sexualidad y bioética. Revista Cubana de Medicina General Integral, 21(1-2).
  • Bellis, M. A., & Hughes, K. (2004). Pociones sexuales: relación entre alcohol, drogas y sexo. Adicciones, 16(4), 251-260.
  • Calafat, A., Juan, M., Becoña, E., Mantecón, A., & Ramón, A. (2009). Sexualidad de riesgo y consumo de drogas en el contexto recreativo. Una perspectiva de género. Psicothema, 21(2), 227-233.
  • Calafat, A., Juan, M., Becoña, E., & Mantecón, A. (2008). Qué drogas se prefieren para las relaciones sexuales en contextos recreativos. Adicciones, 20(1), 37-48.
  • Centros de Integración Juvenil, A. C. (2013). Consumo de drogas y sexualidad. México: CIJ- Dirección de Investigación y Enseñanza.
  • González Marquetti, T., Gálvez Cabrera, E., Álvarez Valdés, N., Cobas Ferrer, F. S., & Cabrera del Valle, N. (2005). Drogas y sexualidad: grandes enemigos. Revista Cubana de Medicina General Integral, 21(5-6).
  • Minnes, S., Lang, A. Singer, L. (2011). Prenatal tobacco, marijuana, stimulant and opiate exposure: outcomes and practice implications. Addiction science and clinical practice, 6(21), 57-70.
  • Morales, E. et al. (2008). Consumo de cannabis en los estudiantes de secundaria de Barcelona: inicio en el consumo, efectos experimentados y expectativas. Gaceta Sanitaria, 22(4), 321-329.
  • NIDA, NIH (1998). National Conference on Drug Abuse Prevention research: Presentations, Papers and Recommendations. E.U. Forgotten Books. p. 44 No. 98 – 4293.
  • Ortiz, A., Meza, D.M. & Martínez, R. (2014). Poppers, una droga emergente: Resultados del Sistema de Reporte de Información en Drogas. Salud Mental, 37(3), 225-231.
  • Pérez, F., Mestre, M. & Del Río, F. (2013). Cómo afectan las diferentes sustancias a la sexualidad. Adicción y Ciencia, 3(1).
  • Ruoti, M., Ontano, M., Calabrese, E., Airaldi, L., Gruhn, E., Galeano, J., Espinosa, A. & Gallo, M. (2009). Uso y abuso de drogas durante el embarazo. Mem. Inst. Investig. Cienc. Salud, 7(2), 32-44.
  • Sierra, D., Pérez, M., Pérez, A., & Núñez, M. (2005). Representaciones sociales en jóvenes consumidores y no consumidores de sustancias psicoactivas. Adicciones, 17(4), 349-360.

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