14 de enero de 2015

Consumo de drogas en población adolescente migrante, riesgos y consecuencias

Centros de Integración Juvenil desde el año 2002 ha incursionado en el estudio del consumo de drogas y algunos factores psicosociales asociados en la población migrante que retorna de Estados Unidos.
De 2004 a 2014 se han realizado 22 investigaciones sobre el tema, cuya diversidad ha permitido conocer cómo la experiencia migratoria y la presencia del consumo de drogas son dos aspectos que se presentan de manera diferente entre hombres y mujeres, así como entre adolescentes y adultos. 
A continuación se describen los hallazgos de los estudios elaborados que se han enfocado en uno de los grupos poblacionales más vulnerables: los adolescentes que han migrado a Estados Unidos y regresan a México.
Respecto a la población adolescente mexicana que deja su lugar de origen, ya sea buscando reintegrarse con sus padres o hermanos en Estados Unidos o para mejorar su calidad de vida apoyando económicamente a su familia, se han realizado cuatro estudios (Sánchez Huesca, Arellanez Hernández, 2009; Sánchez Huesca, Arellanez Hernández, Ramón Trigos y Ortiz Encinas, 2009; Sánchez Huesca, Arellanez Hernández, Cielo Meléndez y Ramón Trigos, 2008; Sánchez Huesca, Arellanez Hernández, Cielo Meléndez, 2007; Sánchez Huesca, Arellanez Hernández y Ramón Trigos, 2006).
Todos han requerido el desarrollo de metodologías sensibles a este sector poblacional, no sólo por las implicaciones ético-jurídicas de su minoría de edad, sino por la alteración física y emocional que algunos de ellos muestran al ser devueltos al territorio nacional de manera obligada y muchas veces “violenta”. Estas condiciones emocionales hacen evidente la necesidad de crear un apoyo psicológico inmediato para estabilizarlos. 
La obtención de la información fue posible gracias a la colaboración con el Sistema nacional, estatal y local para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), instancia formal que funge como tutor temporal cuando los adolescentes migrantes son devueltos a territorio nacional, así como a la Red de Albergues localizados en las ciudades de Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. Con su apoyo ha sido posible encuestar a la fecha a 470 adolescentes migrantes, hombres y mujeres.
Los hallazgos obtenidos en estos estudios han permitido entender que el proceso de migración de los adolescentes debe abordarse considerando que la etapa de vida per sé en la que se encuentran presenta toda una gama de transformaciones físicas y psicológicas, que aunadas a un cambio brusco de contexto —con idioma, tradiciones y costumbres distintas— propician una mayor dificultad para la definición de su identidad y criterios de pertenencia. 
Una característica común de los adolescentes es la toma de riesgos para experimentar cosas nuevas, migrar a Estados Unidos puede llegar a verse como una forma de mostrar madurez y el ingreso a la vida adulta.
Indiscutiblemente, el traslado y el cruce de la frontera son experiencias distintas a las de los adultos. Los adolescentes se exponen a otros riesgos además de las dificultades geográficas, como la posibilidad de caer en redes de bandas donde pueden ser violentados (ser sujetos de “trata”o padecer el abandono en el desierto por parte del “pollero” que supuestamente podría ayudarle a llegar a Estados Unidos). También existe el riesgo de convertirse en “burrero”, quien carga la droga y la pasa “al otro lado” con tal de lograr llegar a su lugar de destino.
Todos estos riesgos se intensifican en los varones, quienes frecuentemente se trasladan solos o con amigos; las mujeres son un tanto más cuidadosas, la mayoría cruzó o intentó cruzar la frontera con algún familiar o en grupo.
Así también, durante su estancia en Estados Unidos son ellas quienes parecen recibir mayor apoyo cuando llegan con familiares, no sólo para residir con ellos, sino para estudiar o tomar clases de inglés, por supuesto considerando que “deben” contribuir con los quehaceres del hogar. Los varones, en cambio, reciben apoyo para incorporarse a alguna actividad laboral, olvidando sus familiares que también son adolescentes y que deberían contar con las mismas facilidades para estudiar o aprender el idioma. 
Encontrarse en un contexto social distinto indiscutiblemente propicia en el adolescente una serie de alteraciones emocionales que debe enfrentar. Hay quienes se adaptan fácilmente y se van incorporando al grupo social donde viven; otros, tienen dificultades para generar mecanismos adaptativos y entran en una dinámica psicosocial en la que pueden estar expuestos a usar drogas, tal como lo demuestran los hallazgos de estos estudios (Tabla 1).

Tijuana, Mexicali, Nogales y Ciudad Juárez
n=56
Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=127
Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=183
23.2
13.4
16.4


Particularmente en los varones adolescentes que migran, beber altas cantidades de alcohol ante su grupo de pares es percibido como una forma de demostrar “ser hombres” y que “aguantan más”; experimentar con algunas drogas ilícitas también puede ser parte de una “incorporación” al contexto al que llegan. Asimismo, la necesidad de identificarse con otros jóvenes en muchas ocasiones los lleva a adherirse a redes sociales que muestran conductas antisociales, de abuso de alcohol u otras drogas. Esto no necesariamente se observa en las mujeres adolescentes migrantes, al contrario, como ya se señaló, en la mayoría de los casos la misma familia las incorpora a actividades que fomentan su inserción al contexto sociocultural de arribo. Estas características de género demuestran que las adolescentes migrantes tienen condiciones de protección antes y durante la migración, se observaron también en relación al consumo de drogas, pues los varones fueron quienes reportaron mayores porcentajes de consumo (Tabla 2).

Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=183
Hombres
n=134
Mujeres
n=49
20.9
4.1

Lo anterior se corroboró al indagar en qué país habían iniciado el consumo de drogas. En todos los estudios elaborados con adolescentes migrantes se encontró que prácticamente dos terceras partes de quienes dijeron usar drogas iniciaron en Estados Unidos (Tabla 3). Este dato es opuesto a lo encontrado en adultos, y da cuenta claramente de que hay condiciones socioculturales en los lugares de destino que propician un desajuste psicosocial en los adolescentes. 

Tabla 3. Porcentaje de adolescentes migrantes usuarios de drogas según el país donde iniciaron el consumo, según los distintos estudios realizados por ciudades participantes
País donde se inició el consumo
Migrantes captados en…
Tijuana, Mexicali, Nogales y Ciudad Juárez
n=13
Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=17
Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=30
México
38.5
35.3
30.0

Estados Unidos
61.5
64.7
70.0


En cuanto al consumo de drogas, al igual que en las investigaciones elaboradas con adultos, hombres y mujeres, los adolescentes reportaron la mariguana como la droga de mayor consumo seguida por la cocaína. De hecho, son drogas que durante la estancia en Estados Unidos también registran altos porcentajes de consumo (Tabla 4).

Tabla 4. Porcentaje de consumo de drogas ilícitas antes y durante la experiencia migratoria en los distintos estudios realizados en adolescentes migrantes, divididos por ciudades participantes

Tijuana, Mexicali, Nogales y Ciudad Juárez
n=56
Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=127
Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros
n=183
Antes
Durante
Antes
Durante
Antes
Durante

Mariguana
7.1
23.2
3.1
11.0
4.4
14.8

Cocaína
3.6
7.1
0.8
3.1
1.6
4.4

Crack
3.6
3.6
--
--
1.1
1.1

Metanfetamina
3.6
3.6
--
--
1.1
1.1

Éxtasis
1.8
3.6
--
--
0.5
1.1

Solventes inhalables
3.6
1.8
--
--
1.1
0.5

Heroína
1.8
1.8
--
--
0.5
0.5


Conclusiones.
Lo encontrado en estos estudios confirma la hipótesis de que la experiencia migratoria en sí misma propicia un desajuste emocional que puede potenciar o incrementar en algunos casos el uso de sustancias psicoactivas como una forma de atenuar el malestar emocional que esta vivencia genera. En los diferentes estudios se encuentra como característica común que el consumo de drogas está asociado tanto a sentimientos de soledad, depresión o aislamiento, como al apoyo al desempeño y cubrir dobles jornadas de trabajo para tener mayores ingresos, situaciones propias de su condición migratoria. 
Otro de los aspectos que resultan también fundamentales es que tanto la experiencia migratoria como la del consumo de drogas son sustantivamente distintas entre hombres y mujeres, lo que hace notar la importancia de estudiar la migración y sus consecuencias sociales y de salud con una visión de género. 
Partiendo de estas nociones puede concluirse que los diversos hallazgos obtenidos en los distintos estudios pueden ser de utilidad para fundamentar la elaboración de propuestas de atención a este sector poblacional, el migrante, en sus distintos momentos o etapas de desplazamiento. Desde el campo de la salud mental resulta fundamental explorar, entender y proponer una serie de estrategias de atención: 
  • Para quienes pueden ser potenciales emigrantes y para quienes están por cruzar la frontera; se debe reconocer que la migración no se va a detener, la tradición migratoria es parte de la vida cotidiana de muchos grupos sociales en México y la falta de estabilidad económica y de oportunidades de desarrollo contribuyen a que miles de personas visualicen como una posibilidad de desarrollo -e incluso sobrevivencia económica- migrar. Para este sector poblacional sería deseable informar sobre los distintos riesgos al cruzar la frontera (los peligros del ambiente, los grupos delincuenciales, la oferta de drogas), sobre la importancia de reconocer sus emociones (temor, depresión, añoranza por la familia, los amigos y su contexto), así como de tener disposición para incorporarse al nuevo contexto sociocultural a través del aprendizaje del idioma, el ingreso a alguna actividad donde pueda incrementar su educación, de ampliar sus redes sociales de apoyo no sólo con otros mexicanos o latinos. Prever que habrá condiciones potenciales donde puede ser discriminado y en las que debe defender sus derechos asertivamente y reconocer su origen. Otro de los aspectos que habría que atender es informar sobre los efectos y consecuencias del consumo de drogas, evitar en la medida de lo posible consumir alguna sustancia que a corto plazo le pueda facilitar ganar más dólares pero que a mediano plazo pueda perjudicar su salud física y mental. Esto puede generar en quien migra una suerte de protección ante los riesgos a los que se puede exponer.
  • Para quienes se quedan en su lugar de origen es importante que se abran espacios de atención psicológica en donde reconozcan que si bien la dinámica de la familia cambia ante la partida de alguno(s) de sus miembros (padre, madre, hermanos, hermanas), deben redistribuirse las responsabilidades y actividades, pensando en una re-adaptación de la familia considerando que sus integrantes se encuentran en dos países. Es importante atender a los y las hijas que se quedan, con el objetivo de que comprendan que la fragmentación de la familia implica una reconstrucción de estructuras y funciones que pueden propiciar ciertos desajustes emocionales pero que es posible generar estrategias para manejarlos y re-adaptar el sistema familiar para que pueda ser funcional.
  • Para quienes están allá resulta imprescindible generar estrategias que fortalezcan el cuidado de su salud física y mental, con la idea de favorecer su adaptación al lugar en el que se encuentran. Otro de los aspectos a considerar en la población mexicana migrante que se encuentra en Estados Unidos tiene que ver con la sensibilización sobre el alto costo que puede tener para su salud utilizar sustancias psicoactivas a fin de rendir más en el trabajo.La generación de mecanismos adaptativos resulta fundamental, parte de ello puede ser la creación y consolidación de redes sociales de apoyo que permitan a las personas migrantes incorporarse al contexto social de arribo. Así también, crear espacios recreativos, sociales y culturales que les permitan incorporarse a las prácticas sociales y culturales del lugar de residencia para dar sentido a la vida cotidiana de quien migra, así como inclusión social. La persona migrante no debe perder de vista la importancia de conservar su propia identidad, su propia cultura. De acuerdo con John Berry (2005), incorporarse a la nueva cultura conservando sus raíces le permitirá contar con un equilibrio emocional evitando el aislamiento por rechazar a la cultura de arribo o la asimilación total al querer reemplazar su cultura original por la de arribo. Los avances tecnológicos también pueden ser un puente de referencia para mantener contacto con la familia que se queda en México, con los eventos familiares, sociales y culturales que son significativos.
  • Para los que han regresado a territorio nacional de manera voluntaria o forzada es indispensable la creación de un servicio primario de intervención breve -para quienes pudieran requerirlo- en el que pudieran estabilizarse emocionalmente. Para quienes se sienten ajenos a su lugar de origen y a su propia familia por haber estado mucho tiempo fuera de México sería recomendable la creación un programa de atención que pueda facilitar su reinserción a estos contextos que ahora puedan resultar ajenos. 

Estas propuestas seguramente se pueden enriquecer y priorizar, pero de inicio son un intento por abrir un espacio de discusión no sólo en el ámbito académico, sino en la exposición de evidencias y alternativas para la promoción de políticas públicas dirigidas a todos los implicados en el fenómeno migratorio internacional.
Jorge Luis Arellanez Hernández
Jefe del Departamento de Investigación Psicosocial y Documental
Bibliografía
  • Berry JW. Aculturation: A Conceptual and Empirical Overview. Conferencia Magistral presentada en el Encuentro Multidisciplinario. La investigación psicosociocultural: Su relevancia y sus aportaciones, México. Noviembre de 2005.
  • Sánchez Huesca R, Arellanez Hernández JL y Cielo Meléndez DB. Uso de drogas y factores asociados en migrantes a Estados Unidos captados en la Frontera Nororiental. México: CIJ; 2007. Informe de investigación: 07-08.
  • Sánchez Huesca R, Arellanez Hernández JL y Ramón Trigos EM. Estudio comparativo del consumo de drogas en menores migrantes y repatriados captados en Tijuana, Mexicali, Nogales y Ciudad Juárez. México: CIJ; 2006. Informe de Investigación: 06-15.
  • Sánchez Huesca R, Arellanez Hernández JL, Cielo Meléndez DB, Ramón Trigos EM. Consumo de drogas en adolescentes migrantes a la frontera norte y Estados Unidos captados en la frontera noroccidental. México: CIJ/DIF; 2008.
  • Sánchez Huesca R, Arellanez Hernández JL, Ramón Trigos EM y Ortiz Encinas RM. Consumo de drogas en niños y adolescentes migrantes a Estados Unidos. En: Valdéz-Gardea GC, coordinadora. Achicando futuros, actores y lugares de la migración. México: COLSON; 2009. p. 161-178.
  • Sánchez Huesca R, Arellanez Hernández JL. Adolescentes migrantes repatriados de Estados Unidos. Análisis de factores psicosociales de la migración y consumo de drogas con perspectiva de género. México: DIF/CIJ; 2009.

No hay comentarios:

Publicar un comentario