12 de agosto de 2014

Estilo de vida de los jóvenes, medios de comunicación y su relación con conductas de riesgo hacia el consumo de drogas

Los medios de comunicación son importantes canales en la sociedad contemporánea para transmitir información y comunicar mensajes en versión textual, sonora, visual o audiovisual. Sus mensajes pueden alterar o fortalecer las costumbres, el comportamiento social, los estilos de vida y movilizar a los ciudadanos para adoptar medidas de protección o de riesgo. 

En el año 2000, con la puesta en marcha del programa de “Salud para Todos”, realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cuestión de los estilos de vida y su relación con la salud se convirtieron en un lugar común de la intervención en el área de la salud. De forma particular, este concepto se ha aplicado a los jóvenes, ya que se supone que los riesgos para su salud se relacionan muy directamente con su comportamiento.

La OMS (1999) define estilo de vida de una persona como aquel "compuesto por sus reacciones habituales y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante sus procesos de socialización. Estas pautas se aprenden en la relación con los padres, compañeros, amigos y hermanos, o por la influencia de la escuela, medios de comunicación, etcétera. Dichas pautas de comportamiento son interpretadas y puestas a prueba continuamente en las diversas situaciones sociales y, por tanto, no son fijas, sino que están sujetas a modificaciones”.

Actualmente uno de los medios de comunicación más utilizados para transmitir información y comunicar mensajes es la televisión, canal a través del cual se pueden fomentar diversos estilos de vida. Mediante la calidad de los contenidos de los programas educativos, informativos y de entretenimiento, así como de la publicidad se puede influenciar en los hábitos y en la forma de actuar o de pensar de los jóvenes, para modificar la forma en la que conocen y comprenden la realidad que los rodea.

Se parte de que el sujeto es activo en la construcción de su propio sistema psicológico, pero lógicamente, esa actividad se produce en un medio ambiente determinado y, por tanto, el desarrollo del individuo en una situación concreta es el fruto de la interacción —o más bien de la fusión— de sus propias características y las de los contextos en los que se reproduce su vida diaria, en otras palabras, de su estilo de vida (Vygotsky, 1983). 

Volviendo a los medios de comunicación, por lo que a los programas se refiere, los jóvenes se exponen principalmente a mensajes provenientes de programas considerados para adultos, los cuales se transmiten casi siempre en horario nocturno. Se trata en primer lugar de series de ficción, programas de humor y crítica y series de animación para adultos. Pocos adolescentes y jóvenes son conscientes de lo negativo de algunos contenidos televisivos, pero aun algunos de ellos que son conscientes, continúan viéndolos, aludiendo a la evasión y al entretenimiento fácil (Ochaita E., Espinosa y Gutiérrez, 2004).
Los programas dirigidos especialmente a los jóvenes como a adultos o al público en general ofrecen modelos “ideales” de adolescentes y jóvenes, cargados de estereotipos de género, que en algunos casos tienen mucho que ver con las conductas de riesgo. En este tenor, resulta indiscutible la asociación que se llega a realizar entre el éxito social y el consumo de tabaco y alcohol a partir de los prototipos de “jóvenes atractivos” y felices. 

Lo mismo sucede con la forma en la que se presentan los modelos femeninos y masculinos vinculados con conductas de riesgo cada vez más frecuentes. Respecto a las drogas ilegales, obviamente, no existe publicidad directa que induzca a adolescentes y jóvenes a su consumo; sin embargo, los medios están llenos de mensajes que asocian juventud y riesgo. En este sentido, se muestran mensajes de jóvenes atractivos y adinerados, con poca o ninguna preocupación por el estudio o el trabajo, que van de fiesta en fiesta de forma infatigable y que pueden ser interpretados por el espectador como modelos ideales de consumo de ciertas drogas ilegales (INJUVE, 2000; Rodríguez, E.; Navarro, J. y Megías, I., 2001).

Por otro lado, pero en el mismo sentido de impacto al estilo de vida, entre los adolescentes y jóvenes se encuentran los medios virtuales. La utilización de estos servicios es, en principio, favorable para la interacción y la comunicación entre iguales y también para la satisfacción de las necesidades de ocio, aunque su utilización excesiva puede fomentar el aislamiento y la distorsión de las relaciones sociales, pudiendo ser esto un caldo de cultivo para que los y las adolescentes adopten hábitos de riesgo. A esto se une el hecho de que tampoco los padres, madres y sistema escolar parecen haber encontrado fórmulas adecuadas para relacionarse con los y las adolescentes y sus excesos. Los estilos autoritarios han sido sustituidos, a menudo, por otros erráticos, que tampoco contribuyen a fomentar la autonomía y la responsabilidad (INJUVE, 2000; Rodríguez, E.; Navarro, J. y Megías, I., 2001).

Si bien la exposición a los medios de comunicación vuelve vulnerables a los jóvenes, adjudicar la problemática de las adicciones a estos canales de comunicación es pecar de simplistas. Los jóvenes tienen responsabilidad de su consumo y también del consumo de los sucesos sociales negativos.

Los jóvenes, sus actividades, sus comportamientos y sus demandas son una especie de espejo en el que se reflejan las crisis que portamos en tanto sociedad, entonces pareciera que no hay formas exitosas de oposición o de resistencia. Por ello, Centros de Integración Juvenil ha logrado una constante diversificación de sus formas de entender la enfermedad de las adicciones, así como de atender con distintos modelos de tratamientos para la rehabilitación, logrando abordar la problemática desde una perspectiva integral y profesional.

Llámanos a CIJ Contigo, atención en línea, al 01 (55) 52 12 12 12 en la Ciudad de México o al 01 (33) 38 36 34 63 en Guadalajara. Escríbenos a cij@cij.gob.mx. Platica con nosotros en cijcontigo@hotmail.com, en Facebook cij.contigo1 y en nuestro sitio web CIJ Contigo, o acude directamente al CIJ de tu localidad.

Dirección de Tratamiento y Rehabilitación

Fuentes

  • Vygotsky, L.S. (1978). Mind in Society. Cambridge, MA: Harvard University Press (Original work published in 1934).
  • Glosario. Promoción de la salud. World Health Organization. 1998.
  • Ochaita E., Espinosa y Gutiérrez (2004).necesidades adolescentes y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Universidad Autónoma de Madrid. 
  • Del Rio, J; Sádaba, Ch.; Brinqué (2010) Menores y redes ¿sociales?: de la amistad al Cyberbullying. Estudios de juventud, núm. 88.
  • INJUVE (2000). Informe juventud en España 2000. Avance de resultados. Instituto Nacional de la Juventud, Madrid.
  • Navarro, J. (2002). “El consumo de drogas.” En Autores Varios (2002). Sociedad y drogas: una perspectiva de 15 años. Madrid: FAD.
  • Martín-Criado (2005): De los medios a las mediaciones, Comunicación, cultura y hegemonía. Gustavo Gilli, Barcelona.  

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