8 de julio de 2014

Los inhalables y su impacto en la salud

El abuso de sustancias psicotrópicas afecta principalmente
 a niños y adolescentes, de cualquier estrato social 
y de todas las regiones de nuestro país.
ENA 2011

Debido a su alta disponibilidad y fácil acceso, los inhalables están siendo consumidos por un gran número de personas alrededor del mundo, particularmente por niños y adolescentes en situaciones sociales y económicas desfavorables; aunque es importante aclarar que el consumo no se restringe exclusivamente a esta población. 

Clasificadas como drogas ilegales, las sustancias con efectos psicoactivos que se pueden inhalar son la tercera droga de preferencia en la población joven de México (ENA, 2011); es también la segunda droga de inicio más reportada en los pacientes de primer ingreso a tratamiento en Centros de Integración Juvenil. Además se encuentra entre las tres primeras sustancias a las que los pacientes le atribuyen mayores daños a la salud, en el bienestar personal y familiar o en el desempeño laboral, escolar o social (Velázquez, Gutiérrez y Nute, 2011).

Los inhalables son sustancias volátiles que al entrar en contacto con el ambiente producen vapores químicos que se pueden inhalar para provocar efectos psicoactivos. El término “inhalables” se utiliza para describir una variedad de sustancias cuya característica principal es que rara vez, o nunca, son usadas por otra vía y que no pueden ser asociadas o clasificadas por sus propiedades farmacológicas o toxicológicas (NIDA, 2011). Dentro de este grupo se encuentran sustancias muy distintas entre sí que sólo comparten la vía de administración y el hecho de ser utilizadas como drogas de abuso. 

Los inhalables se clasifican en cuatro categorías de acuerdo con las formas más comunes en que estos se encuentran en los productos domésticos, industriales y médicos (NIDA, 2011): 

a) Disolventes volátiles: son líquidos que se vaporizan a temperatura ambiente. Se encuentran en una variedad de productos que se pueden obtener fácilmente, por ejemplo, thinner, gasolina o pegamentos.
b) Aerosoles: son rociadores que contienen propulsores y disolventes, por ejemplo, los atomizadores para desodorantes y fijadores de cabello. 
c) Gases: incluyen las anestesias de uso médico, así como aquellos gases que se utilizan en productos domésticos o comerciales. 
d) Nitritos: son sustancias que no actúan directamente sobre el sistema nervioso central, su principal efecto es la dilatación de los vasos sanguíneos y la relajación muscular. Los nitritos se usan principalmente para intensificar el placer sexual.

La mayoría de los inhalables produce una euforia inicial rápida que se parece a la intoxicación con alcohol, con una excitación inicial, seguida por somnolencia, desinhibición, aturdimiento y agitación. Si se inhala una cantidad suficiente, casi todos los disolventes y gases producen anestesia (pérdida de sensibilidad) y pueden llegar a inducir un estado de inconsciencia. Los efectos relacionados con la intoxicación por inhalables pueden incluir beligerancia, apatía, juicio deteriorado y desempeño inapropiado. La exposición en dosis altas puede causar confusión y delirio. Además, puede causar mareos, somnolencia, dificultad para hablar, letargos, falta de reflejos, debilidad muscular general y estupor (NIDA, 2011).

La persona que usa inhalables puede suponer que su uso no es tan dañino como lo es el consumo de cocaína o alguna otra droga ilegal, puesto que son de fácil acceso; se pueden comprar en la tienda o farmacia y son de venta libre. Sin embargo, es una idea equivocada, ya que el uso de inhalables en corto tiempo causan degeneración, es decir, daño irreversible al cerebro y deterioro severo en órganos vitales del cuerpo humano, como son el corazón, el hígado, los riñones, la médula ósea, el sistema músculo esquelético, etcétera (CIJ, 2012).

Cuando se abusa de los inhalables, las personas corren el riesgo de sufrir una serie de consecuencias médicas devastadoras; por ejemplo, el síndrome conocido como “muerte súbita por inhalación”, que se asocia a la alta concentración de sustancias químicas que pueden provocar ritmos cardiacos rápidos e irregulares que pueden ocasionar insuficiencia cardiaca.

El abuso de inhalables también puede causar la muerte por: 
Asfixia, por inhalaciones repetidas, lo que hace que las altas concentraciones de los vapores inhalados reemplacen el oxígeno disponible en los pulmones. 
Sofocación, al bloquear la entrada de aire a los pulmones cuando se inhalan los vapores de una bolsa de plástico colocada sobre la cabeza.
Convulsiones, causadas por descargas eléctricas anormales en el cerebro.
Coma, el cerebro desconecta todas las funciones del cuerpo menos las más vitales.
Atoramiento, al inhalar el vómito producido después de usar inhalables.
Trauma mortal, por accidentes causados por la intoxicación.

El abuso crónico de disolventes volátiles, tales como el tolueno o el naftaleno (el ingrediente volátil de las bolitas de naftalina usadas para eliminar las polillas), daña la capa protectora que rodea ciertas fibras nerviosas en el cerebro y en el sistema nervioso periférico.

Los efectos neurotóxicos del abuso prolongado de inhalantes incluyen síndromes neurológicos que reflejan daños a partes del cerebro que involucran el control cognitivo, motriz, visual y auditivo. Las anomalías cognitivas pueden ir de un leve deterioro a una demencia grave.

El primer contacto con los inhalables puede ser en casa, en la escuela o incluso en el trabajo; pueden ser sustancias que se tienen en casa para trabajos de pintura, inclusive para el cuidado del cabello. Sin embargo, el hecho de que sean de venta libre no significa que sean menos dañinos que un cigarro de mariguana o una dosis de alguna otra droga, por supuesto que generan daño, y puede pasar un largo tiempo hasta que la familia pueda darse cuenta del uso de dichas drogas. 

En Centros de Integración Juvenil ofrecemos una atención integral para todas aquellas personas que comienzan o que ya presentan un abuso de inhalables, mediante un programa que le ayude a recuperar su salud y calidad de vida. Si conoces a alguien que pueda estar consumiendo inhalables, no dudes en contactarnos, podemos ayudarles.

Llámanos a CIJ Contigo, atención en línea, al 01 (55) 52 12 12 12 en la Ciudad de México o al 01 (33) 38 36 34 63 en Guadalajara. Escríbenos a cij@cij.gob.mx. Platica con nosotros en cijcontigo@hotmail.com, en Facebook cij.contigo1 y en nuestro sitio web CIJ Contigo, o acude directamente al CIJ de tu localidad.

Referencias
Velázquez, M, Gutiérrez, D. y Nute, L. (2011). Consumo de drogas en pacientes de primer ingreso a tratamiento en Centros de Integración Juvenil. Enero-junio 2011.
Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Alcohol. Medina-Mora ME, Villatoro-Velázquez JA, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear-Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM; 2012. Disponible en: www.inprf.gob.mx, www.conadic.gob.mx, www.cenadic.salud.gob.mx, www.insp.mx
Velázquez, M, Gutiérrez, D. y Nute, L. (2011). Consumo de drogas en pacientes de primer ingreso a tratamiento en Centros de Integración Juvenil. Enero-junio 2011.
National Institute on Drug Abuse. National Institutes of Health. Serie de reportes de investigación: Abuso de Inhalantes. 2011.
Centros de Integración Juvenil, A.C. (2012). Inhalables: un problema reemergente de salud pública. México: CIJ.

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