5 de marzo de 2014

Uso y abuso de drogas de uso médico

Psic. Aída Orozco Hernández
Departamento de Movilización Comunitaria

“Buscamos llenar el vacío de nuestra individualidad y por un breve momento
disfrutamos de la ilusión de estar completos”. Lawrence Durrell.

En la actualidad, el abuso de medicinas sin prescripción médica se ha identificado como un problema a nivel mundial, que ha llamado la atención de algunos organismos responsables de vigilar y buscar el bienestar de la salud entre la población.

El consumo excesivo de sustancias como los analgésicos, tranquilizantes, antidepresivos, pastillas para dormir y estimulantes se puede manifestar como un problema que genera entre las personas una adicción debido a la falta de información sobre las consecuencias de su uso. Se ha detectado que algunas personas ingieren estos medicamentos como estimulantes en su vida cotidiana, generando dependencia en los individuos.

Ante esta situación, diversas instancias preocupadas por el problema del consumo de drogas, han levantado la voz para sensibilizar sobre los daños y consecuencias  de este consumo y específicamente sobre su uso médico. En sus comunicados, la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2012) dio a conocer el efecto e impacto del uso de sustancias y puntualizó que en la atención requerida “los opioides siguen siendo el tipo de droga predominante en la demanda de atención terapéutica en Asia y Europa y también en África, América del Norte y Oceanía. El tratamiento relacionado con el consumo de cocaína tiene mayor demanda principalmente en las Américas, mientras que la cannabis es la droga que mayor rehabilitación requiere en África y en Asia es más común el consumo de estimulantes de tipo anfetamínico”.

En lo que se refiere al consumo de medicamentos sin prescripción médica, la ONU menciona que no disponen de información específica; sin embargo, destaca que “constituye un problema sanitario cada vez más grave, con tasas de prevalencia que superan las de numerosas sustancias sometidas a fiscalización en muchos países”.

Bajo este contexto, el National Institute on Drug Abuse (NIDA, 2013), subraya que el consumo de los medicamentos con o sin prescripción médica son las sustancias de mayor abuso entre las personas de 14 años de edad y más que viven en Estados Unidos y puntualiza que los medicamentos más consumidos son:

Los analgésicos opioides, como la Vicodina y el OxiCotin 
Los estimulantes para tratar el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH, también conocido como ADHD, por sus siglas en inglés), que incluyen el adderall, concerta o ritalina; 
Depresores del Sistema Nervioso Central (SNC) para aliviar la ansiedad, como el valium o el xanax.
En el caso de los medicamentos sin prescripción médica de los cuales se abusa con más frecuencia, son medicamentos para la tos y el resfrío que contienen dextrometorfano.

Al respecto, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD, 2012) afirma que la problemática del consumo de productos farmacéuticos sin prescripción médica en Latinoamérica gira en torno a los controles que se implementan sobre los medicamentos comerciales, lo que se complica con la falta de acceso a la atención médica y la falta de educación sobre los riesgos que implica la automedicación. Adicionalmente, destaca que el uso de medicamentos sin supervisión médica es una práctica ampliamente aceptada desde el punto de vista cultural, menciona a Brasil con el uso de benzodiacepinas, especialmente entre las mujeres; y que en México se identifica un aumento en el registro del uso de productos farmacéuticos sin prescripción médica.

En nuestro país, la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA, 2011), refiere que el uso de drogas de prescripción médica ha permanecido en niveles bajos; sin embargo, destaca que en el consumo de cualquier sustancia, que incluye drogas de uso médico consumidas fuera de prescripción, tienen potencial de dependencia como cualquier droga ilegal.

Ante este panorama, surge la necesidad de implementar acciones que busquen la atención específica sobre este problema, que si bien es cierto, no hay suficiente evidencia epidemiológica, se identifica un repunte en el consumo de medicamentos sin prescripción, donde no solo está en riesgo un cierto grupo poblacional, como en el consumo de drogas ilegales, sino la población en general. 

Por lo anterior, es necesario establecer nuevos mecanismos que den la pauta para realizar intervenciones específicas que permitan regular y controlar la venta de estas sustancias, con lo cual se promuevan acciones para prevenir su abuso; además de propiciar el desarrollo de campañas informativas dirigidas a la población en general, en donde se den a conocer los riesgos y daños que pudieran generar al consumir medicamentos de forma inapropiada. 

Las acciones preventivas de información que se realicen deben sensibilizar a la población sobre este problema, y dar a conocer de una forma precisa y objetiva los efectos negativos que tiene su consumo para la salud, fomentando el autocuidado y autoprotección.

Tipo de sustancia, efectos y consecuencias de su uso y abuso
Sustancia
Efecto y medicamentos
Consecuencias de su abuso
Opiáceos y los opioides
Los opioides son medicamentos que alivian el dolor. Reducen la intensidad de las señales de dolor que llegan al cerebro y afectan las áreas del cerebro que controlan las emociones, lo que disminuye los efectos de un estímulo doloroso. Los medicamentos que pertenecen a esta clase incluyen la hidrocodona (por ejemplo, la Vicodina), la oxicodona (por ejemplo, el OxyContin y el Percocet), la morfina (por ejemplo, el Kadian y la Avinza), la codeína y otros medicamentos relacionados.
Los opioides pueden causar somnolencia, estreñimiento y, dependiendo de la cantidad que se tome, reducir la respiración. Este último efecto hace que los opioides sean particularmente peligrosos, especialmente cuando se inhalan, inyectan, o se combinan con otras drogas o el alcohol.
Estimulantes
Los estimulantes aumentan el estado de alerta, la atención y la energía, así como la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la respiración. Históricamente, los estimulantes se usaron para tratar el asma y otros problemas respiratorios, la obesidad, los trastornos neurológicos y una variedad de otras dolencias.
Entre los más conocidos se encuentran la dextroanfetamina (Dexedrina y Adderall) y el metilfenidato (Ritalina y Concerta), actúan en el cerebro de manera similar a una familia clave de neurotransmisores cerebrales llamados monoaminas, que incluyen la norepinefrina y la dopamina.
Tiene efectos sobre el sistema cardiovascular, puede elevar peligrosamente la temperatura corporal y causar latidos cardiacos irregulares e incluso insuficiencia cardiaca o convulsiones, además, puede causar hostilidad o sensación de paranoia.

Depresores (sedantes y tranquilizantes)
Los depresores del SNC, a veces conocidos como sedantes o tranquilizantes, son sustancias que pueden disminuir la actividad cerebral. Esta propiedad hace que sean útiles para el tratamiento de los trastornos de ansiedad y del sueño. Entre los medicamentos comúnmente prescritos para estos fines están los siguientes:
Las benzodiacepinas, como el diazepam (Valium) y el alprazolam (Xanax), a veces se recetan para tratar la ansiedad, las reacciones agudas de estrés y los ataques de pánico. Las benzodiacepinas, como el triazolam (Halción) y el estazolam (ProSom), son más sedantes y se recetan para el tratamiento a corto plazo de los trastornos del sueño. Por lo general, las benzodiacepinas no se recetan para el uso a largo plazo debido al riesgo de desarrollar tolerancia, dependencia o adicción.
Los depresores del SNC disminuyen la actividad cerebral y pueden causar somnolencia y falta de coordinación. El uso continuo puede causar dependencia física y si se interrumpe su uso, puede haber síntomas del síndrome de abstinencia.

La acción de las benzodiazepinas en el GABA (principal inhibidor del Sistema Nervioso Central) y glutamato (principal excitador del Sistema Nervioso Central), disminuyen la percepción de ansiedad

Es posible vislumbrar que los efectos y consecuencias en el organismo, por el abuso de los medicamentos dependerán del tipo de sustancia, así como su mecanismo de acción en el Sistema Nervioso Central, lo cual puede llevar incluso a la muerte. El NIDA (2013), destaca que el número de muertes por abuso de analgésicos opioides excede a las originadas por otros tipos de drogas. 
Gráfica 1
Ante estos acontecimientos, que pueden afectar a cualquier núcleo poblacional, es necesario que las personas cuenten con la orientación adecuada sobre los efectos del uso de medicamentos. 

Por ello, si deseas saber más sobre este tema, requieres atención especializada o te interesa participar, te invitamos a acudir a cualquiera de las 115 unidades operativas de Centros de Integración Juvenil, donde te brindarán información detallada sobre los programas de prevención, tratamiento y rehabilitación con los que cuenta la institución.

Referencias:
  • De la Garza, F. (2009) Los medicamentos de prescripción y el botiquín familiar. Tratamiento de adicciones y compulsiones. Pp. 68-71. México: Trillas.
  • La Red Latinoamericana de Investigadores en Drogas (REDLA) identifica tendencias preocupantes en el consumo de drogas en Latinoamérica. Recuperado de http://www.cicad.oas.org/Main/Template.asp?File=/oid/info/REDLA_SPA.asp
  • Análisis del Consumo de Sustancias en México. En Comisión Nacional Contra las Adicciones. Recuperado de http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/informe_medicamentos.pdf
  • Los medicamentos con y sin prescripción médica. En NIDA, DrugFacts. Recuperado de http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/los-medicamentos-con-y-sin-prescripcion-medica
  • Los medicamentos de prescripción: abuso y adicción. Recuperado de http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/los-medicamentos-de-prescripcion-abuso-y-adiccion
  • Resumen Ejecutivo. En Informe Mundial sobre las Drogas 2012. Recuperado de http://www.cinu.mx/noticias/Executive_summary_spanish.pdf

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