4 de noviembre de 2013

Violencia social y consumo de drogas

Desde diferentes perspectivas se ha sostenido que el uso de drogas ilícitas mantiene una relación estrecha con diversas manifestaciones de la violencia. En el caso de la violencia interpersonal, Atkinson y cols. (2009) reportan la existencia de por lo menos tres modelos explicativos:

Un modelo psicofarmacológico según el cual el funcionamiento fisiológico alterado por el efecto de ciertas sustancias induce comportamientos violentos, ya sea en la fase de intoxicación o en la de abstinencia. 

Un modelo motivacional-económico que sostiene que el usuario de sustancias puede incurrir en conductas delictivas o violentas como medio para obtener drogas o financiar su compra. 

Un modelo sistémico que concibe la violencia como un elemento inherente al mercado ilícito de las drogas y que supone, más allá del nivel de la violencia interpersonal, la posibilidad de incorporar una perspectiva “macro”.

Se reconoce que la relación entre uso de sustancias y violencia es compleja y que múltiples mecanismos intervienen en su determinación, incluyendo factores individuales, situacionales, contextuales y socioculturales (Caballero y Ramos, 2004). No obstante, la investigación empírica se ha concentrado principalmente en la violencia interpersonal, terreno en el cual se ha encontrado que los usuarios de drogas tienen un mayor riesgo de incurrir en conductas “desviantes” asociadas a la violencia, debido a que están ya involucrados en una práctica igualmente “desviante”, esto es, el propio consumo de sustancias. 

Se sabe también que la violencia mantiene una asociación más estrecha con la intoxicación por drogas como la cocaína, el crack, las metanfetaminas y las benzodiacepinas, mientras que en el caso de la heroína la posibilidad de conducta violenta se asocia más bien con la abstinencia. Igualmente, las creencias y expectativas vinculadas con el efecto de las sustancias, tales como agresividad, nivel incrementado de confianza, fuerza física, etcétera, pueden derivar en su utilización como preparación para la perpetración de actos violentos.
Adicionalmente, estudios en México indican que el uso de drogas puede constituir un medio para afrontar los efectos de pérdidas cercanas atribuibles a la violencia o de la victimización violenta asociada a la comisión de delitos (Caballero y Ramos, 2004). En este sentido, un estudio realizado con jóvenes estudiantes indica que haber sido víctima de algún acto violento aumenta el riesgo de estar expuesto a oportunidades de usar drogas, aunque una vez controlado este factor no se asocia con el consumo efectivo de sustancias (Ramos, González y Wagner, 2006). De modo inverso, el uso de drogas puede también repercutir en un mayor riesgo de victimización violenta (McMillan, 2001).

En un estudio realizado en Centros de Integración Juvenil, A. C. (Pérez Islas y Diaz Negrete, 2013) se encontró en una muestra de 6,230 jóvenes usuarios de drogas que perciben una mayor presencia de violencia en espacios públicos, con un mayor impacto de la misma, así como una mayor severidad de síntomas de ansiedad y depresión. Por el contrario, los jóvenes no usuarios presentan un mayor cuidado cuando acuden a espacios o eventos públicos en los que se pueden generar situaciones de riesgo de violencia, modificando en medida significativa sus hábitos de uso del tiempo libre. Asimismo, como es de esperarse, entre estudiantes de ciudades con altos niveles de violencia existe una mayor percepción de la violencia social y de su impacto.
Subdirección de Investigación

Referencias
Atkinson, A., Anderson, Z., Hughes, K., Bellis, M., Sumnall, H. y Syed, Q. (2009). Interpersonal violence and illicit drugs. Liverpool: Centre for Public Health, Liverpool John Moores University, WHO (World Health Organization) Collaborating Centre for Violence Prevention.
Caballero, M.A. y Ramos, L. (2004). Violencia: Una revisión del tema dentro del marco de trabajo de investigación en el Instituto Nacional de Psiquiatría. Salud Mental, 27(2), 21-30. 
Ramos, L., González, C., y Wagner, F. (2006). Violent victimization and drug involvement among Mexican middle school students. Addiction, 101, 850–856.
McMillan, R. (2001). Violence and the life course: The consequences of victimization for personal and social development. Annual Review of Sociology, 27,1-22.
Pérez Islas, V. y Diaz Negrete, D. B. (en dictamen). Percepción de la violencia social y consumo de drogas en estudiantes mexicanos de educación media. Revista Psicología y Salud. 

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