27 de febrero de 2013

Uso de drogas y sexualidad

Experiencia de placer:
Es una sensación diferente, única… Te empiezas a sentir bien, a sentir que algo te está pegando fuerte… Me empezaron a sudar las manos… tenía más ganas de bailar, cuando sentí, así, como que explotó... Eran ganas de bailar, de brincar, de estar contenta... O sea, me sentía super contenta y que sí me estaba pegando fuerte… (Blanca, 20 años)

Cualquiera que busque referencias sobre el consumo de drogas en su relación con la sexualidad puede identificar fácilmente la existencia de un amplio interés por el estudio de conductas y prácticas sexuales de riesgo, como las relaciones sin protección o con más de una pareja, y los posibles daños asociados (contagio de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, violencia y abuso). Asimismo, predominan los estudios con grupos minoritarios como trabajadoras sexuales, varones homosexuales, migrantes, mujeres latinas (la mayor parte de los estudios provienen de Estados Unidos), adolescentes, etcétera. De igual modo, la investigación dominante suele considerar la sexualidad principalmente en términos de genitalidad y función sexual.
Hay, sin embargo, otros enfoques y maneras de abordar el tema que permiten comprender el uso de drogas y su relación con la sexualidad a la luz más bien del disfrute y la experiencia de placer, elementos que deben tenerse presentes, no sólo si se desea comprender de manera cabal la relación entre drogas y sexualidad, sino también para contar con políticas y estrategias de atención sensibles a las características y la dinámica del problema.
Excitación y potencia sexual:
Las sustancias sí incrementaron este aspecto sexual… Tener más relaciones, más placer, todo… (Antonieta, 20 años)
El cristal (metanfetamina) es muy lujurioso. Cuando uno consume, nada más piensa en sexo, sexo y sexo… (Marco, 25 años)

En línea con este enfoque, Centros de Integración Juvenil lleva a cabo un estudio sobre uso de drogas y sexualidad en el que ambos son considerados de una manera integral, en tanto formas complejas de la experiencia social y humana, estrechamente vinculadas con el afecto y el goce, las relaciones interpersonales, la cultura, la ética y la norma social, y así sucesivamente.
Actualmente en realización, mediante entrevistas con personas en tratamiento por uso de drogas ilícitas en CIJ, el estudio ha arrojado que el uso de sustancias y la sexualidad se articulan, entre otros puntos, en torno a tres dominios o ejes principales: a) la vivencia de intensas experiencias de placer; b) el aumento de la excitación y la potencia sexual; y c) la participación en prácticas y relaciones connotadas por los propios entrevistados como distintas de los esquemas de la sexualidad “normal”.
Otras prácticas sexuales:
Estás consciente de que lo estás haciendo, pero no eres tú, eres una persona totalmente diferente, porque cuando se te baja dices: “¿Qué onda?, ¿cómo es posible que yo haya podido hacer eso?” No es de que hayas perdido el sentido: “¡Ah, es que no sé lo que hice!” o “Es que yo no quería…” Es que en ese momento quieres… quieres y lo haces conscientemente… Pero al final, al día siguiente, ya que descansas y abres los ojos, dices: “No es cierto, no lo pude a haber creído de mí…” (Ana, 20 años)

A pesar de su carácter preliminar, estos hallazgos llevan ya a reconocer la importancia de la experiencia de disfrute como parte significativa de las motivaciones del consumo, pero también para el desarrollo de alternativas socialmente adecuadas de tratamiento o prevención del problema que no dejen de lado esta búsqueda de experiencias placenteras y de disfrute, asumiéndola, antes bien, de una manera incluyente y sin prejuicios.
Subdirección de Investigación

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