5 de septiembre de 2012

Ludopatía y riesgos asociados

El juego ofrece importantes ventajas para el desarrollo humano; sin embargo, hay una serie de juegos que facilita (o induce) el hecho de dedicar demasiado tiempo o recursos a los mismos, como en el caso de los juegos de azar, por lo que desafortunadamente el término “adicción a los juegos de azar” (ludopatía) también es empleado cuando hay conductas similares a las que se presentan cuando hacemos referencia a la dependencia o adicción de las drogas.

Algunas características de la adicción al juego son: preocupación frecuente por jugar o por obtener recursos para jugar; apostar más cantidad de dinero o durante más tiempo del que se había previsto; esfuerzos sin éxito para reducir o detener el juego; sacrificio de responsabilidades e importantes actividades sociales, profesionales o recreativas en aras de poder jugar; seguir jugando a pesar de no poder pagar las deudas crecientes o de otros problemas significativos (incluso legales) que se agudizan con el juego; intranquilidad o irritabilidad cuando no se puede jugar; pérdidas reiteradas de dinero e intentos de recuperarlo, entre otras.

En este proceso se presentan tres fases:
Ganancia: se experimenta un periodo de “suerte” en el que se producen eventos frecuentes de ganancias, lo cual conduce a mayor excitación por el juego y aumenta la frecuencia de las apuestas.

Pérdida: se establece una actitud excesivamente optimista, lo que conduce a incrementar de manera significativa la cantidad de dinero que se arriesga, y la persona comienza a jugar en soledad. Debido al aumento en la cantidad de dinero apostado, se producen fuertes pérdidas difíciles de tolerar y se empieza a jugar con el propósito de recuperar lo perdido; se buscan nuevas fuentes para obtener dinero y emplearlo en el juego; aumentan cada vez más las cantidades de dinero apostadas; se intenta ocultar los problemas a la familia con excusas y engaños y se deteriora la relación. En el empleo o la escuela disminuye el nivel de productividad y se pierden horas de trabajo.

Desesperación: inicia un estado de pánico cuando se detecta que ya se adquirieron grandes deudas; se experimenta deseo de devolver el dinero rápidamente, lo que conduce a más apuestas y, en consecuencia, a una reputación negativa en el entorno inmediato; sufrimiento a causa de la segregación de la familia y de amistades y, al mismo tiempo, deseo nostálgico de recuperar las “agradables” sensaciones de aquellos primeros días de juego y ganancias. Bajo esta presión y la falta de dinero disponible o de sistemas de préstamo legales a los cuales acudir, se incrementa el riesgo de buscar vías de préstamos ilegales o de delinquir.

Mientras la adicción se agudiza, gran cantidad de personas sufre de nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño y depresión. Asimismo, algunas personas comienzan a pensar en el suicidio y de la ideación suicida muchos pasan a otra etapa en la que intentan hacerlo; en determinados casos lo cometen. Algunos autores mencionan que la proporción de personas que presentan adicción a los juegos de azar con intentos suicidas oscila en un rango del 12 al 17%.

No existe un consenso en cuanto a si primero se presenta la depresión o si ésta constituye una consecuencia de la adicción al juego, lo cierto es que se trata de trastornos estrechamente vinculados, que implican mucho sufrimiento para quienes los padecen y por supuesto para sus familias; se habla, incluso, de alrededor de 11 personas afectadas por cada jugador que presenta esta adicción (pareja, hijos, compañeros de trabajo, acreedores, etcétera).

A fin de evitar esta adicción, las principales recomendaciones son:

  • Identificar el tipo y el nivel de juego que se practica.
  • Establecer un presupuesto concreto para asegurar no jugar más de lo previsto.
  • Intentar dejar de jugar durante un periodo de tiempo específico.
  • Fijar límites en la cantidad que se puede perder en un determinado tiempo (diario, semanal o mensual).
  • Acudir a los espacios de juego con personas que no presentan juego problemático.
  • Tramitar cuentas bancarias mancomunadas.
  • Evitar el uso de tarjetas de crédito.
  • En caso de presentar problemas con la manera de jugar, buscar ayuda profesional.

En respuesta a este panorama, Centros de Integración Juvenil, institución con más de 43 años de experiencia en la prevención, la investigación, el tratamiento y la rehabilitación de las adicciones, cuenta con un programa de atención integral dirigido a hombres y mujeres adultos que presentan riesgos o que se reconocen con la afección de esta conducta adictiva. El objetivo es sensibilizar a la población sobre los riesgos asociados al juego patológico, así como detectarlos de manera oportuna, reforzar recursos para afrontarlos y brindar alternativas terapéuticas eficaces.

Cree que tiene problemas con su manera de jugar, reflexione las siguientes preguntas:
1. ¿Cree que tiene o ha tenido alguna vez problemas con el juego?
No
2. ¿Se ha sentido culpable por jugar o por lo que le ocurre cuando juega?
No
3. ¿Ha intentado alguna vez dejar de jugar y no ha sido capaz de ello?
No
4. ¿Ha tomado alguna vez dinero de casa para jugar o pagar deudas?
No

Si responde afirmativamente a dos o más preguntas, o conoce a alguien que se identifique con ellas, no lo piense más…
¡Mejor infórmate!

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Lic. Vianney Rivera Montealegre
Departamento de Modelos y Tecnologías Preventivas

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