7 de diciembre de 2011

La experiencia migratoria de mexicanos a Estados Unidos con el consumo de drogas ilícitas.

Los antecedentes del fenómeno de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos datan de hace más de un siglo; situación condicionada por múltiples factores geográficos, históricos, económicos y políticos. Esta dinámica migratoria se ha visto agudizada por la situación económica que desde la década de los años ochenta atraviesa nuestro país, y ha traído como consecuencia que en la actualidad residan más de nueve millones de mexicanos en la Unión Americana.

La investigación sobre la co-ocurrencia de la estancia migratoria con el consumo de drogas ilícitas es aún limitada. Ha sido recién en los últimos años que se ha demostrado la presencia de consumo de drogas y de sus repercusiones en población mexicana que radica en Estados Unidos.

Se ha señalado que una de las consecuencias de la experiencia migratoria, sobre todo la de carácter indocumentado, remite a la emergencia de diversos padecimien-tos psicológicos. En este sentido, algunas de investigaciones realizadas con población migrante mexicana o méxico-estadounidense dan cuenta de la presencia de “desórdenes psiquiátricos”, angustia, trastornos de “estrés asociados con el proceso de aculturación” y “síntomas depresivos”, como factores asociados a la migración, pudiendo ser el uso o el incremento del consumo de sustancias lícitas o ilícitas una respuesta conductual dirigida a aliviar este malestar psicológico.

La investigación Uso de drogas en migrantes mexicanos captados en ciudades de la frontera noroccidental México-Estados Unidos se diseñó con el objeto de identificar si la migración de mexicanos a Estados Unidos podía facilitar el consumo de drogas. Para ello, se encuestó a 567 migrantes en retorno, captados en las ciudades de Tijuana, Nogales y Ciudad Juárez, 77.8% de ellos varones y 22.2% mujeres, con una edad promedio de 29 años.

De acuerdo con los hallazgos obtenidos, no obstante que 78.3% de estos migrantes contaba con un empleo formal o informal en México antes de migrar, el motivo principal para ir a Estados Unidos fue mejorar económicamente (84.0%). El 87.2% no contaba con documentos para cruzar legalmente la frontera; el 12.8% ingresó a Estados Unidos legalmente pero sus documentos caducaron durante su estancia en el país del norte. Es igualmente relevante el hecho de que 54.3% planeaba permanecer sólo una temporada en Estados Unidos y regresar una vez cubiertos sus objetivos económicos. Los principales lugares de destino fueron California, Arizona y Texas; 54.0% regresó al territorio nacional repatriado o deportado (sobre todo por conductas delictivas y tráfico de drogas), y 46.0% retornó a México de forma voluntaria, impulsado por alguna situación familiar o motivos personales.

El 75.7% reportó haber consumido alguna bebida alcohólica alguna vez; de este porcentaje, 18.2% mencionó que aumentó su consumo durante su estancia migratoria, más de la mitad percibió mayor facilidad para conseguir drogas ilícitas en México que en Estados Unidos: 75.2% opinó que en nuestro país es “más fácil” conseguir alguna droga ilícita, mientras que 67.6% tiene esa misma opinión de Estados Unidos.

Al comparar el patrón de consumo antes de emigrar y durante la estancia en Estados Unidos, aumentó el uso de cocaína y metanfetaminas, mientras que disminuyó el consumo de mariguana, unas de las razones pueden ser que las primeras son sustancias estimulantes del sistema nervioso central, que en algunos casos son usadas para alcanzar una mayor productividad laboral y estar alerta en esta clase de actividades, pues a más horas laboradas, mayor ingreso, proceso que no sucede con el consumo de mariguana. De este modo, los resultados sugieren que en quienes ya han usado sustancias, la experiencia migratoria puede llevarlos a consumir otras drogas; por su parte, en quienes iniciaron el consumo en Estados Unidos, éste parece ser una opción para aminorar el malestar emocional que genera el choque cultural.

De acuerdo con los mismos migrantes los factores que los han protegido para no usar drogas comprenden la educación familiar, los valores y las tradiciones.

Fuente: Ricardo Sánchez-Huesca y Jorge Luis Arellanez-Hernández (2011). Uso de drogas en migrantes mexicanos captados en ciudades de la frontera noroccidental México-Estados Unidos. Estudios Fronterizos, Nueva época, 12(23):9-26.

2 comentarios:

  1. ABURRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIDO...

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    1. me parece muydesubicado decir eso...
      de ultima sera re aburrido

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