11 de octubre de 2011

Salud mental

“Bienestar que una persona experimenta como resultado
de su buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales,
y en última instancia, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales
para la convivencia, el trabajo y la recreación”
(Escandón, 2000 citado en J. Sandoval, s.f)

La salud (del latín "salus, -ūtis") es definida como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades, según la definición de la Organización Mundial de la Salud realizada en su constitución de 1946. Existen diferentes abordajes o perspectivas al respecto de la salud, hay salud física, mental, emocional, bucal, reproductiva, pública, entre otras.

La salud también es un bien intangible, algo que valoramos sólo cuando no la poseemos, es decir, cuando estamos enfermos, cuando lamentamos la pérdida del bienestar, en particular, si se trata de la salud física los malestares manifestados a través de síntomas dolorosos nos recuerdan lo preciado que es estar “sanos”, sin embargo la salud mental es aún más intangible, ¿cómo sabe un adulto que está deprimido?, ¿cómo se da cuenta un niño que tiene ansiedad?, no son procesos de fácil identificación, los atribuimos a la “carga” de cada día, a estilos de vida comunes, sin darles el verdadero valor en la integración de nuestra salud completa. Es por ello que reviste de particular importancia el trabajo preventivo y de divulgación científica en materia de salud mental.

La salud mental es un fenómeno complejo determinado por factores sociales, ambientales, biológicos y psicológicos. Para la OMS la salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. Su alteración incluye padecimientos y conductas como depresión, autolesiones, esquizofrenia y trastorno bipolar o consumo de alcohol u otras drogas.

Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2004) sobre la carga de morbilidad en personas de 15 a 44 años de edad, indican que los trastornos mentales y de comportamiento, representan cinco de las diez principales cargas de morbilidad, por tanto, el impacto económico y social para la sociedad de este tipo de enfermedades es muy alto.

La OMS menciona que existen:
• 450 millones de personas que sufren de algún trastorno mental o de conducta.
• Alrededor de un millón de personas se suicidan cada año.
• Más de 90 millones sufren de trastornos causados por el uso de alcohol y drogas.
• Cuatro de las seis causas principales de años vividos con discapacidad resultan de trastornos neuropsiquiátricos (depresión, esquizofrenia y trastorno bipolar).
• Una de cada cuatro familias tiene por lo menos un miembro afectado por un trastorno mental, con lo que se trastoca la calidad de la vida familiar.

Las familias con algún padecimiento mental se encuentran más expuestas a situaciones de estigma y discriminación. Pueden recibir muestras de rechazo por parte de familiares, amigos, vecinos o la comunidad, situación que intensifica el aislamiento, además de la restricción a actividades sociales y la dificultad para participar en redes sociales. Asimismo, se suman los gastos por tratamiento y tiempo invertido en la atención, que en conjunto afectan la vida personal y laboral del cuidador primario.

La media de edad en que se manifiestan los trastornos de ansiedad en México es de 14 años. Los principales problemas son: ansiedad, fobia específica y fobia social (Hernández, Benjet, Andar, Bermúdez y Gil, 2010).

En nuestro país, los problemas por adicción a sustancias, de acuerdo con la última encuesta en hogares realizada con población urbana de 18 a 65 años de edad muestran que, 12.5% de hombres y 1% de mujeres, califican dentro de los criterios clínicos del DSM-IVR , en algún tipo de dependencia. El abuso o dependencia de sustancias se relaciona frecuentemente con otros problemas psiquiátricos (denominándose como comorbilidad), el 9.4% de las personas que usan alcohol desarrollan trastornos afectivos, mismos que se incrementan a 18% cuando se consideran los casos de dependencia (Sandoval, J., s.f).

Por otro lado, se han incrementado los trastornos psiquiátricos como la demencia, esquizofrenia, depresión, así como otras formas de enfermedad mental. Esta tendencia se explica como resultado de las transformaciones demográficas, sociales y económicas, que ha vivido México en las últimas décadas.

En el Informe sobre Salud en el Mundo, tres de los diez factores de riesgo principales de las enfermedades, son de naturaleza mental/conductual (sexo sin protección y uso de tabaco y alcohol), mientras que otros tres están significativamente vinculados a factores mentales/conductuales (sobrepeso, presión arterial alta y colesterol elevado) (Secretaría de Salud, 2002).

La depresión por sí sola afecta al 17% de la población con problemas mentales, seguida de las enfermedades que llevan a generar lesiones auto infringidas, con un 16%, enfermedad de Alzheimer y demencias con un 13%, la dependencia al alcohol representa el 12%, epilepsia el 9%, psicosis 7%, la adicción a drogas y el estrés postraumático representan el 5% cada uno y el 16% corresponde a otros padecimientos mentales (ídem).

Actualmente, la enfermedad de Alzheimer afecta al 10% de los adultos mayores en el mundo; en México afecta a 5 millones de personas mayores de 65 años de edad, lo cual permite suponer que más de medio millón de adultos mayores son potencialmente susceptibles de padecer esta enfermedad (ídem).

Las cinco principales causas de pérdida de años de vida saludable en México son:
Afecciones perinatales 7.7%
Diabetes mellitus 5.8%
Homicidios y violencias 4.8%
Cardiopatía isquémica 4.5%
Accidentes de vehículo de motor (choques) 4.0%
Fuente: Programa Nacional de Salud 2006- 2012, SSA.

En materia de salud mental, la sociedad en su conjunto podemos comenzar a sumar esfuerzos para estar atentos, sensibilizarnos y cambiar la forma en que actuamos y nos dirigimos hacia las personas con algún padecimiento mental; es necesario generar un ambiente que promueva y refuerce la salud mental y el respeto a las garantías individuales de la sociedad en su conjunto. Por ello, en Centros de Integración Juvenil, A. C. (CIJ), institución especializada en la prevención, el tratamiento y la rehabilitación del consumo de drogas, promueve la atención de las siguientes recomendaciones:

• Evitar palabras y actitudes discriminatorias, que etiqueten o culpen a la persona en lugar de hacer referencia a la enfermedad que, además, muchas veces es resultado de condicionantes ambientales que escapan al control del individuo o su colectivo. Por ejemplo, contrario a referirse como “esquizofrénico”, es conveniente señalar como “una persona que padece esquizofrenia”.
• Conocer la realidad sobre la salud mental y compartirla con otros, especialmente si escucha un comentario erróneo o sin fundamento.
• Tratar a las personas con padecimientos mentales con respeto y dignidad, como con cualquier otro ser humano, debido a que “todos los sujetos sociales estamos expuestos a riesgos y todos tenemos protecciones y recursos”.
• Respetar los derechos de las personas con enfermedades mentales y evitar discriminar respecto a la vivienda, empleo, educación o salud. Las personas con capacidades diferentes, incluyendo los padecimientos mentales, también están protegidos por las leyes.

Con base en lo expuesto, la OMS (2004) señala que, en ausencia de inversiones adecuadamente dirigidas y estructuradas en materia de salud mental, se corre el riesgo de que el “círculo vicioso” de la pobreza, los trastornos mentales y la exclusión social, sean perpetuados, impidiendo así, el desarrollo de los países y de los individuos.

Vencer estereotipos y estigmas sociales al respecto de personas con algún tipo de padecimiento mental, podrá llevarse a cabo si la sociedad en general asume su papel protagónico en al autocuidado de la salud y a través de su participación activa en la reproducción de mensajes preventivos y de educación para la salud.
¡No solo la enfermedad se propaga, también la salud! (OMS)

Referencias
Sandoval, J. (s.f) La Salud Mental en México. México, D.F.: Dirección General de Bibliotecas SIID. Recuperado de http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/SaludMentalMexico.pdf
Hernández, L., Benjet, C., Andar, M., Bermúdez, G., Gil, F. (2010). Guía Clínica para la atención de trastornos mentales. México: Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
Organización Mundial de la Salud (2004). Invertir en Salud Mental. Ginebra, Suiza: Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias, OMS.
Organización Mundial de la Salud (2004a). Catálogo por la biblioteca de la OMS, Invertir en salud mental. OMS. Recuperado de http://www.who.int/mental_health.com
Análisis de la Problemática de la Salud Mental en México. Primera parte.
Secretaría de Salud (2002). Programa de Acción en Salud Mental. México: SSA. Recuperado de www.ssa.gob.mx
Secretaría de Salud (2006). Programa Nacional de Salud 2001-2006. México: SSA. www.ssa.gob.mx

1 comentario:

  1. Con respecto a la salud mental en Mexico, hago la atenta invitacion a todos los que formamos parte del ramo de los profesionistas de la salud a que informemos sobre el tema desde nuestro microambiente ya que el desconocimiento nos mantiene en un oscurantismo donde la falta de informacion juega tambien un papel importente para la falta de canalizacion de los mismos afectados. Espacios como este deberian tener mayor difusion y facilidad de acceso.
    Attte Dra Claudia Tejeda
    Medico psiquiatra subespecialista en psiquiatria infantil y de la adolescencia
    y Adicciones

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