2 de septiembre de 2011

¿Suicidio, depresión y consumo de drogas? Problemas complejos de actualidad

Aproximadamente, cada 40 segundos muere en el mundo una persona a causa del suicidio, lo que se traduce en casi un millón de personas al año; situación que se ha incrementado 60% en poco menos de cinco décadas (WHO, 2011).

Bajo la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (WHO) y de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), se ha elegido el 10 septiembre como el “Día Mundial para la Prevención del Suicidio”, para centrar la atención sobre dicho problema e instaurar medidas preventivas y de colaboración en todos los niveles y actores de la sociedad.

Entre los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de cometer actos suicidas se encuentran: pobreza, desempleo, conflictos jurídicos, laborales o familiares; antecedente familiar de suicidio, maltrato en la infancia, aislamiento o exclusión social, abuso de alcohol o estupefacientes, trastornos psiquiátricos como depresión o esquizofrenia; además de enfermedades orgánicas y dolor discapacitante (WHO, 2004). Lo anterior demuestra que el suicidio responde a causas complejas; no obstante, es prevenible.

De los problemas enlistados, destacan el trastorno depresivo mayor y el trastorno por consumo de sustancias, específicamente el abuso de alcohol (Borges, Walters y Kessler, 2000); que en América Latina y en el Caribe, constituyen las dos primeras causas de discapacidad (PAHO, 2010, en Medina‐Mora, Borges, Benjet y Lara, 2011).

La Secretaría de Salud señala que la depresión es la principal causa de años perdidos de vida saludable en mujeres mexicanas (Excelsior, 2011), se caracteriza por experimentar, mínimo cinco de los siguientes síntomas (APA, 2000): estado de ánimo deprimido, falta de interés o de la capacidad para sentir placer; pérdida o aumento significativo de apetito, peso corporal o sueño; agitación o enlentecimiento de los movimientos y fatiga continúa; disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o decidirse y sentimientos de inutilidad, culpa o de tipo inapropiados; se incluye la ideación o planeación de suicidio. Otros aspectos importantes a considerar son: deterioro social, laboral o de áreas que eran importantes para la persona; que la situación no sea producto del uso de sustancias y que no haya pérdida o separación reciente de seres queridos. La magnitud puede ser leve, moderada o grave, en función de los síntomas y la incapacidad funcional (APA, 2000), que puede ser progresiva si no hay tratamiento.

Por otra parte, las sustancias más relacionadas con la conducta suicida son la mariguana, sedantes (drogas médicas), estimulantes y opioides; las bebidas alcohólicas también destacan de manera significativa (Ocampo, Bojórquez, Cortés, 2009). Es importante aclarar que no se habla de una relación directa con el uso de drogas, sino que al combinar sus efectos se incrementa la probabilidad del acto suicida. Una de las explicaciones se basa en la alteración del control de impulsos; el consumo de estas sustancias permiten cometer actos impulsivos al reducir el control sobre sí mismos (Borges, Walters y Kessler, 2000; Bernal, et al., 2007); ya sea durante su uso o por el síndrome de abstinencia que genera (Santamarina, Iglesias y Alonso, 2004).

Considerando lo anterior, si una persona tiene síntomas depresivos, y a ello se suma la ingesta de sustancias depresoras, la probabilidad de cometer un acto suicida se incrementa. Situación interesante en la cultura mexicana; por ejemplo, la expresión de emociones para muchos hombres sólo se permite bajo la influencia de alcohol y en determinados espacios, como son los bares o las fiestas (IMJ, 2005).

Se estima que en 2020 las víctimas por suicidio podrían pasar de un millón anuales a 1.5 millones en el mundo; la depresión será la segunda causa discapacitante (Murray y López, 1997) y el consumo de sustancias también se incrementará.

En México, las estadísticas muestran que el principal grupo con actos suicidas es de 15 a 29 años de edad (INEGI, 2011); aunque también existen problemas de depresión en sectores más jóvenes de la sociedad, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reporta que la depresión infantil se presenta principalmente entre los 5 y 12 años y que en México afecta a cerca del tres por ciento de los infantes. En el instituto se detectan al mes alrededor de 500 casos en los hospitales que brindan atención paidopsiquiátrica. (IMSS, 2010). Lo que hace indispensable abordar el problema con este grupo poblacional, pues de lo contrario se elevará el suicidio infantil y juvenil.

El INEGI (2011) ha reportado que las principales características de quienes se suicidan son: hombres (80.9%), casados o en unión libre (48.9%), en edades de 15 a 29 años (40.0%), con estudios de primaria (36.6%) –secundaria (30.5%), bachillerato (12.0%) y profesional (7.1%)-; y sin empleo (25.7%).

Por lo tanto, en el país es necesario considerar estas variables para diseñar y operar estrategias de prevención y atención oportunas a las necesidades de cada sector poblacional. En CIJ, llevamos varios años realizando acciones preventivas para abordar el tema de la depresión como un factor de riesgo importante para el consumo de drogas.

El paquete “Salud mental en la familia” es un ejemplo del esfuerzo por atender de manera vincular a estos problemas; donde al orientar a los padres y madres de familia, se busca el desarrollo de procesos reflexivos en torno de las dificultades y recursos cotidianos que ponen en marcha las familias mexicanas para afrontar situaciones como la depresión en algún miembro; se fomentan actitudes proactivas y la formación de redes comunitarias protectoras ante ésta y otras problemáticas de nuestros días.

Sin embargo, ¿estaremos preparados en el año 2020 para afrontar los tres fenómenos juntos?

Es tiempo de prevenir.  

Referencias:
American Psychriatric Association (2000). Clasificación de enfermedades mentales DSM-IV-TR. EUA: Masson, 4a. ed. 2002.
Bernal, M., Haro, JM., Bernet , S., Brugha, T., de Graaf, R., Bruffaerts, R., et al. (2007). Risk factors for suicidality in Europe: results from the ESEMED study. J Affect Disord, 101, 27-34.
Borges G, Walters E, Kessler R. (2000). Associations of substance use, abuse, and dependence with subsequent suicidal behavior. Am J Epidemiol, 151, 781-789.
Excelsior (2011, 1 de agosto). La depresión rebasa a la diabetes y pega más a jóvenes. Excelsior. Recuperado el 29 de julio de 2011, de http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=757594&photo=1
Instituto Mexicano de la Juventud (2005). Encuesta Nacional de Juventud, 2005. México: IMJUVE.
Instituto Mexicano del Seguro Social (2010, 11 de Enero). Comunicado: Depresión, trastorno que afecta al tres por ciento de la población infantil: IMSS. México: IMSS- Coordinación de Comunicación Social.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2011). Estadística de suicidios de los Estados Unidos Mexicanos 2009. México:INEGI
Medina‐Mora, M. E., Borges, G., Benjet, C., Lara, Carmen (2011). La depresión en México. 14 Congreso de Investigación en Salud Pública: México. Recuperado el 29 de julio de 2011, de www.congisp2011.org/programa_cientifico/pdf/Miercoles/MT12/LDM_MEMM
Murray, C., and Lopez, A. (1997). Alternative projections of mortality and disability by cause, 1990-2020: Global Burden of Disease Study. Lancet; 349: 1498-1504. En: González-Forteza, C., Jiménez-Tapia JA., Ramos-Lira L., y Wagner, FA. (2008). Aplicación de la Escala de Depresión del Center of Epidemiological Studies en adolescentes de la Ciudad de México. Salud Pública Mex; 50:292-299.
Ocampo, R., Bojórquez, I. y Cortés, M. (2009). Consumo de sustancias y suicidios en México: resultados del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones, 1994-2006. Salud Pública Mex; 51:306-313.
Santamarina, S., Iglesias, C. y Alonso M. (2004). Comportamientos suicidas y consumo de sustancias psicotropas. En: Bobes, J., Sáiz. P., García-Portilla, M., Bascarán, M. y Bousoño M. (2004). Comportamientos suicidas, prevención y tratamiento. Barcelona: Ars Médica, 91-95.
World Health Organization (2011). Suicide prevention (SUPRE). Recuperado el 29 de julio de 2011, de http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/suicideprevent/en/index.html
World Health Organization (2004). El suicidio, un problema de salud pública enorme y sin embargo prevenible, según la WHO. Recuperado el 29 de julio de 2011, de http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2004/pr61/es/index.html

4 comentarios:

  1. esta cañon, y desafortunadamente los números van a seguir aumentando, pues todo radica en las familias, en los hogares, cada dia se ven mas divorcios en los que se ven afectados los hijos de sobre manera, pues los padres no saben como hacerle para no afectarlos, ellos creen que no se dan cuenta, pero los unicos que no se dan cuenta son ellos de que los hijos si nos damos cuenta de sus idioteces, y si no se divorcian se la pasan peleando, eso tambien debe ser disfuncionalidad, a quien le gusta vivir como los cavernicolas, todo el tiempo peleando, a lo mejor ellos vivian mas en paz que nosotros, eso no se va acabar con guerras, ni con balazos, eso se va a ir poco a poco diminuyendo, cuando los padres sepan darles amor a sus hijo, y sepan guarlos y se dejen de idioteces y de infidelidades, pues como estan las cosas ora si que como dice el buky "a donde vamos a parar??""

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  2. Este 10 de septiembre " dia mundial para la prevencion del suicidio"
    tenemos que ser sensibles de este grave problema de salud publica, donde a todos tenemos resposablidad de participar en medidas preventivas y de colaboración para impactar en todos los niveles sociedad .
    Dra. Lucila Abril M . CIJ hERMOSILLO

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  3. Es cierto, el suicidio es un tema más frecuente cada día y esa es la razón para realizar acciones de prevención.

    La familia es un referente para cada persona y lo que vive al interior puede ser algo que proteja (alimentos, educación, comunicación, apoyo, etc.) o algo que lo ponga en riesgo (maltrato, violencia, abandono familiar); en este último caso, la persona requiere desarrollar diversas habilidades para continuar con un progreso personal; habilidades que no aprendió en la familia pero que puede adoptar en cualquier momento de su vida, ya sea mediante la convivencia con otras personas o con especialistas en diversas áreas.

    Así, la familia se relaciona íntimamente con la depresión, el consumo de drogas y el suicidio, ya sea como causa o quienes reciben las consecuencias. Lo importante es recordar que padres, hijos y todos podemos solucionar nuestros problemas; sin embargo, el tiempo se acortará si pedimos apoyo.

    La última palabra de los actos la determina cada persona, por lo que prevenir es posible.

    Por otra parte se agradece el apoyo desde Sonora a la prevención.

    Es interesante que al decir “todos tenemos responsabilidad”, se produzca un efecto de “lejanía” y “desinterés” en quienes lo viven; por lo que conviene pensar en la inmediatez, es decir, en nosotros, nuestros familiares y seres queridos. Lo anterior motiva a conocer del tema y posibilita el apoyar a quienes lo requieren, aún sin la solicitud expresa.

    Psic. Daniel Bogar
    Dirección de Prevención

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  4. Ciertamente,la depresión el suicido la drogadicción están,tan íntimamente ligadas. En mi experiencia, como psicóloga es frecuente el relato de experiencias en donde los hijos son poco o no respetados,poco escuchados, situación que entre otras cosas lo hacen sentirse poco importantes poco querido,fomentando depresión,consumo de sustancias,ideas suicidas. y los padres como los hijos,Hoy en día, dejémonos de prejuicios hombres o mujeres, pidamos ayuda el acudir,previene males mayores y el que una persona piense en morir o un(a) joven no lo admito, existe gente profesional, que de manera integral,puede abordar la problemática. mejorando este futuro. En donde todos podemos aportar lo mejor y "ayudar a levantar al que por alguna razón se tropiezo"

    Psic.Rosa Ma.Thomas
    CIJ. HERMOSILLO

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