30 de septiembre de 2011

Estudios sobre depresión con pacientes de CIJ

La Comorbilidad dual es frecuente entre los consumidores de drogas, situación que es susceptible de incidir en el deterioro de la calidad de vida y del funcionamiento psicosocial del enfermo, aumentando el riesgo de recaídas y de reingreso hospitalario.


Entre estos trastornos se encuentra el trastorno depresivo, el cual es una enfermedad que afecta al organismo, el ánimo y la manera de pensar. La depresión como enfermedad pertenece al grupo de los trastornos afectivos, con un perfil algo variable, siendo el núcleo básico el afecto depresivo, en donde el abatimiento es la consecuencia del modo como el individuo se concibe a sí mismo, a su futuro y al mundo en general, de acuerdo con una visión negativa que le hace distorsionar la manera en que percibe su entorno.

Algunos tipos de depresión afectan a diferentes miembros de una familia, sin embargo ésta puede afectar a personas sin antecedentes de éste tipo. Las personas deprimidas se sienten apáticas y sin deseos de atender a sus propias necesidades por tiempos prolongados, lo cual aumenta el tiempo de recuperación. Se dice que la mujer presenta depresión con mayor frecuencia que el hombre, no obstante, el hombre tiende a ser más renuente en admitir que tiene depresión por lo que el diagnóstico puede ser más difícil de realizar.

Por otra parte se ha encontrado que la depresión está frecuentemente relacionada con el consumo de sustancias, una de las explicaciones es que tanto los trastornos afectivos como el consumo de drogas pueden relacionarse porque muestran factores de riesgo comunes como problemas con la familia, lo cual los mueve en una dirección similar que no necesariamente causal, otra razón puede ser que las personas con trastornos afectivos tienen una mayor predisposición a usar alcohol y drogas y por último es que el uso de drogas independientemente del desencadenante inicial, puede provocar el incremento de síntomas psicológicos. Por otra parte es común encontrar que durante el periodo de abstinencia de sustancias, los pacientes muestren cuadros depresivos que llegan a durar entre dos y cuatro semanas, si bien mejoran en la mayoría de los casos, hay quienes pueden permanecer así por varios meses más.

No obstante, hay autores que sostienen que un cuadro depresivo aunado al consumo de drogas, favorece la búsqueda de tratamiento.

La labor del área de investigación en Centros de Integración Juvenil ha estado siempre vinculada a las necesidades y desarrollos derivados de la aplicación de los programas institucionales de prevención y atención curativa del consumo de sustancias. En este sentido, está dirigida a apoyar, mediante la producción de información científicamente sustentada elementos que permitan valorar las condiciones en las que se presenta el consumo de drogas. Es así que a continuación se presentan algunos informes que respaldan la presencia y relación que tiene la depresión con el consumo de sustancias.

En 1998, Rodríguez y colaboradores, realizaron un estudio con estudiantes de educación media básica, en el cual, el 45% presentó síntomas de ansiedad y depresión, el estudio también encontró que una mayor intensidad del consumo de drogas se relacionó de manera significativa, entre otras cosas, con una mayor intensidad de trastornos afectivos.

En otro estudio (García y cols., 1999), con pacientes usuarios de cristal reportaron que 24% señaló a las alteraciones psicoafectivas como una de las condiciones para recaer en el consumo. A su vez, 73% de los casos indicó que experimentaban síntomas depresivos, 45% episodios de ideación suicida y 22% realizó al menos un intento de suicidio.

Otro estudio reportado por Casais y cols, (1999), con pacientes en fase diagnóstica de tratamiento encontró que el 22.4% de los casos, presentó síntomas depresivos clínicamente significativos, pero con la motivación suficiente para señalar un pronóstico de tratamiento favorable, a su vez, un 12.2% registró puntuaciones muy elevadas correspondientes a síntomas de depresión severa.

En el 2001, Balanzario y Romero encontraron que el 99.7% de pacientes que ingresaron a tratamiento, experimentaron al menos un síntoma depresivo y el 47% síntomas graves de depresión, siendo la proporción de mujeres el doble en comparación con los hombres; respecto a los síntomas depresivos leves el porcentaje de hombres fue superior al de mujeres. Asimismo se encontró que una tercera parte de los pacientes se expusieron a un acto suicida, de los cuales uno de cada cinco planeó cómo realizarlo.

En otro estudio, Balanzario y cols., (2003) trabajaron con familias que asistieron a tratamiento con un integrante consumidor de sustancias y encontraron que los síntomas depresivos eran más presentes entre mujeres y principalmente entre las madres de los usuarios.

En 2004, Jiménez y Castillo, indicaron que 43% de las personas que concluyen tratamiento por consumo de estimulantes, manifestaron sentirse irritados y depresivos, y el 16% de los casos presentaron humor depresivo (desesperanza, anhedonia y subestimación por sí mismo). El estudio predijo que una de las dimensiones de la estructura depresiva podía favorecer el consumo de drogas en pacientes dados de alta de tratamiento.

En 2009, Ramón y colaboradores, realizaron un estudio sobre trastornos asociados al consumo de drogas y encontraron que de estos, el 44% de la muestra presentaba síntomas depresivos y de ansiedad, y 12.4% riesgo suicida.

En 2011, García-Aurrecoechea R., y colaboradores, publican sobre cómo una deficiencia en la satisfacción de necesidades de salud y seguridad, de estima, y en la experimentación de emociones positivas producen trastornos afectivos como la depresión afectivo-cognoscitiva y la depresión fisiológico-conductual, lo cual asociaron con una mayor severidad en el consumo de drogas.

Los estudios anteriores corroboran la presencia de trastornos depresivos entre los usuarios de diferentes drogas, ya sea previos al ingreso a tratamiento o posteriores al mismo, es por ello que vale recalcar la importancia de la atención de este trastorno si se desea tener mejores resultados dentro de las intervenciones, ya que como se sabe, la mayoría de los centros para la atención de las adicciones se distinguen por atender de forma separada o en el mejor de los casos de forma paralela, pero raramente de manera integral ambos trastornos, condición que a la larga hace más costoso el tratamiento.

Fuentes:
Díaz N. DB., Arellanez H. JL., Balanzario L. MC. y Sánchez H. R. (Comps.) Once años de estudios del consumo de drogas en México. Investigaciones realizadas en Centros de integración Juvenil entre 1997-2007. Centros de Integración Juvenil, México, 2009 (Medios electrónicos).


García-Aurrecoechea R., Rodriguez K. SE., y Córdova A. A. Depresión y consumo de drogas: Factores Motivacionales. Ed. Trillas. México. 2011

1 comentario:

  1. Les recomiendo ampliamente el libreo "Depresión y Consumo de Drogas", lo pueden adquirir en línea en:
    http://www.etrillas.com.mx/etrillas/detalle.php?isbn=9786071707079
    Saludos!
    Dr. Raúl García Aurrecoechea.

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