8 de junio de 2011

Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas.

“Prevención del consumo de drogas ilícitas: El caso de las metanfetaminas”.

La Asamblea General de Naciones Unidas en 1987 estableció el 26 de junio de cada año para fortalecer las actividades necesarias, a fin de promover una sociedad internacional libre del abuso de drogas. Definió esa medida el 7 de diciembre de 1987.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) encabeza la Campaña internacional de sensibilización sobre el problema que representan las drogas para la sociedad en general y para los jóvenes en particular. El objetivo es fomentar la participación de la población para que promueva la salud y actúe en contra del abuso y el tráfico de drogas.

A nivel mundial, la ONUDD (2008) señala que la prevalencia anual del consumo de drogas es de 4.8%; mientras que el abuso y dependencia en la población de 15 a 64 años de edad es de 0.6%. En nuestro país, los resultados de la última Encuesta Nacional de Adicciones (SSA, INP, INSP, INEGI, 2009) indican que el consumo de drogas ilícitas y médicas en la población mexicana de 12 a 65 años de edad, se ha incrementado de 5% en 2002 a 5.7% en 2008.

El uso de drogas ilícitas (mariguana, cocaína y sus derivados, heroína, metanfetaminas, alucinógenos, etc.) aumentó de 4.6 a 5.2%. Se registraron incrementos significativos en el caso del crack y las metanfetaminas, cuyo consumo aumentó seis veces de 2002 a 2008.

El uso de tranquilizantes, mariguana, inhalables y metanfetaminas se inicia con mayor frecuencia durante la adolescencia. Por ejemplo, a nivel nacional, el consumo de metanfetaminas alguna vez en la vida, en estudiantes de secundaria y bachillerato, fue de 3.9% para hombres y 2.7% para mujeres (Villatoro et al., 2009). En la población usuaria de drogas ilícitas, el 46.5% registró consumo de metanfetaminas previo a los 18 años. Por tanto, la población más vulnerable para usar estas sustancias está constituida por jóvenes de 17 a 25 años de edad.

Las drogas sintéticas o de diseño están ganando terreno en cuanto a su producción y consumo. Son sumamente dañinas ya que por la forma clandestina en que se elaboran es común que se agreguen productos tóxicos para lograr su síntesis. Esta síntesis se crea al cambiar la estructura molecular de una droga ya existente formando una sustancia nueva, en ocasiones más adictiva y más tóxica. El nombre que se le da a cada droga varía de acuerdo al lugar y a quién la manufacture. Un ejemplo es el éxtasis, su nombre es metilendioximetanfetamina (MDMA); fue originalmente patentada en 1913 por una compañía farmacéutica alemana, que la desarrolló como un supresor del apetito. Se popularizó en Gran Bretaña durante los años 80 con el auge de la música Acid House. La droga generalmente se presenta en forma de píldora que, a veces se muele y se convierte en polvo.

El riesgo se incrementa considerablemente cuando se combinan con otras drogas, por ejemplo, el éxtasis líquido al mezclarse con la metanfetamina, aumenta los riesgos de convulsiones y muerte. La década de los 80 destaca por el surgimiento de las metanfetaminas; sustancia estimulante de tipo anfetamínico, cuyas moléculas han sido sintetizadas para alterar aún más las funciones del sistema nervioso central. Se pueden obtener a partir de los llamados “precursores químicos”; sustancias que forman parte de medicamentos para tratar la tos y el resfriado común, o productos como el gel, shampoo, desodorantes, perfumes, etc. Tienen distintas presentaciones, ya sea en pequeños fragmentos de “cristal” o “piedras” de diversos tamaños de color blanco azulado brillante. En la calle se conoce como “meth”, “cristal” o “crystal meth”, “anfeta”, “meta” y “tiza”. Específicamente, las metanfetaminas-cristal constituyen una droga con alto potencial adictivo que genera severo deterioro en el organismo y las relaciones sociales en poco tiempo.

Ante este panorama, en el marco del programa preventivo institucional “Para vivir sin adicciones”, en Centros de Integración Juvenil, A. C. (CIJ), se diseñó el proyecto “Prevención Integral del consumo de metanfetaminas (PIM)”. El objetivo general es evitar el consumo, así como reducir los riesgos y daños asociados al uso de metanfetaminas-cristal a través de estrategias diferenciales dirigidas a regiones, contextos y grupos poblacionales de alto riesgo.

Las acciones preventivas que se dirigen a la población general buscan sensibilizar a la comunidad e incrementar su percepción de riesgo con información veraz sobre los daños y consecuencias del consumo de esta droga; también, se implementan actividades para mejorar los recursos y habilidades protectoras de jóvenes y adultos para afrontar de manera exitosa las situaciones de riesgo asociadas al consumo que se presentan de manera cotidiana. Además, se proporcionan conocimientos y habilidades necesarias a personas estratégicas de la comunidad para que desarrollen actividades preventivas y fomenten estilos de vida saludable en su entorno inmediato.

Para atender a la población altamente vulnerable ante el uso de metanfetaminas, se desarrollan estrategias de detección temprana de los riesgos asociados al consumo de estas drogas, además de intervenir con dispositivos grupales para el modelamiento de pensamientos, conductas y actitudes que puedan reducir los efectos negativos de esos riesgos.

Cuando se identifican indicadores del uso de drogas, se realiza la canalización hacia los servicios de la institución o de otras instancias especializadas en el tratamiento y rehabilitación, en función de las características, necesidades y recursos.

Asimismo, se instrumentan acciones con personas que han usado metanfetaminas sin cubrir criterios clínicos de abuso o dependencia. Esta intervención opera mediante técnicas motivacionales y consejería breve en grupos pequeños, para evitar el pasaje del consumo experimental al uso problemático o abuso de las drogas, favoreciendo la supresión o reducción de riesgos y daños asociados, así como la habilitación de la persona para su reinserción en contextos y redes más constructivas.

Centros de Integración Juvenil es una institución especializada y comprometida con las necesidades emergentes, que marca la dinámica del fenómeno adictivo en nuestra sociedad. Ofrece alternativas vigentes y sustentadas científicamente. La participación de la comunidad es fundamental; sumemos esfuerzos para mantener ambientes cada vez más saludables.

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