2 de junio de 2011

31 de Mayo. Día Mundial sin Tabaco

El tabaquismo se ha convertido en la principal causa 100% prevenible de enfermedad y muerte en el mundo. En México, ocasiona más de 60, 000 decesos al año y estimaciones de la Secretaría de Salud señalan un costo cercano a los 30 mil millones de pesos anuales para el Sistema Nacional de Salud, como consecuencia de la atención a padecimientos ligados a este hábito (González, 2010).


De acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, entre la población de 12 a 65 años se encontró que 18.5% corresponde a fumadores activos, lo cual representa cerca de 14 millones de mexicanos. El consumo de tabaco en los hombres fue de 27.8% y de 9.9% en las mujeres. La edad promedio de inicio en el consumo de tabaco fue de 17.1 años. En la población adolescente, fue de 13.7 años y en la adulta, de 17.4 años.

Las dos razones más importantes para el inicio del consumo de tabaco fueron la curiosidad y la convivencia con fumadores. El 60% de los fumadores hombres y mujeres inició el consumo de tabaco por curiosidad; 29.8% de los hombres y 26.9% de las mujeres iniciaron por convivencia con familiares, amigos o compañeros fumadores, lo cual es un claro indicador de la importancia del modelado conductual como factor de riesgo relacionado con el uso de tabaco (ENA, 2008).

Según la Encuesta de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas en estudiantes de la Ciudad de México 2009, el consumo de tabaco alguna vez en la vida, ha afectado a casi la mitad de los estudiantes; los hombres reportan un porcentaje superior en comparación con las mujeres (45.9% y 42.6% respectivamente).

¿Es posible hacer algo para incidir en la desaceleración de esta epidemia?

La respuesta es sí. No sólo es posible, sino urgente implementar acciones orientadas a promover estilos de vida contrarios al consumo, la prevención constituye la acción de salud pública más rentable y asequible, ya que el no fumar, reduciría por sí solo la tercera parte las defunciones por cáncer (Kumate, 2010)

La evidencia científica señala la conveniencia de incluir programas de prevención del abuso de tabaco y de alcohol; la ENA confirma que un inicio del consumo de tabaco y de alcohol previo a los 18 años incrementa la probabilidad de usar otras drogas. Por ejemplo, 14.2% de las personas que empezó a fumar antes de los 18 años experimentó con mariguana, en comparación con sólo 5.4% de quienes fumaron por primera vez entre los 18 y 25 años. La proporción para cocaína fue de 7.6% versus 3.8%; esta misma tendencia se observa para todas las drogas. En conjunto, 17% de quienes fumaron antes de llegar a la mayoría de edad experimentó también con otras drogas; esto ocurrió solamente en 6.9% de quienes empezaron a fumar entre los 18 y 25 años, y en 1.4% de quienes fumaron después de los 26 años.

Reforzar las medidas que limitan el acceso al tabaco y al alcohol por parte de los menores de edad tiene un impacto importante en la reducción de la probabilidad de uso de otras drogas (ENA, 2008).

Ante este escenario, Centros de Integración Juvenil diseñó una estrategia de intervención selectiva, denominada: “Prevención del consumo de tabaco en adolescentes de secundaria” que consiste en un curso-taller de 11 sesiones y dos sesiones de reforzamiento con duración de 60 minutos cada una, con el objetivo de retardar el inicio del consumo de tabaco en estudiantes de secundaria, aumentando su percepción de riesgo y favoreciendo una actitud de rechazo ante el uso y el humo de tabaco.

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