27 de mayo de 2010

Mujeres y Consumo de Alcohol

Ante el incremento del consumo de alcohol en mujeres cada vez más jóvenes, Centros de Integración Juvenil realiza un esfuerzo constante por desarrollar y evaluar tecnologías preventivas que permitan hacer frente a esta problemática y revertir tal tendencia.

Como parte de este esfuerzo se instrumentó un dispositivo para evaluar la aplicabilidad y eficacia de un programa piloto dirigido a mujeres con abuso de alcohol, basado en el Programa de autocontrol dirigido: intervenciones breves para bebedores excesivos de alcohol de Héctor Ayala y cols. (1997). En una primera fase, se realizó una valoración diagnóstica del problema, con base en entrevistas a grupos de estudiantes de educación media superior y licenciatura; en una segunda fase, se efectuó la evaluación de proceso y resultados de una intervención dirigida a mujeres consumidoras de alcohol, estudiantes de bachillerato.

El programa se aplicó en nueve escuelas de educación media superior (seis de ellas en el Distrito Federal y tres en las ciudades de Aguascalientes, Pachuca y Jalapa) ubicadas en zonas de alto riesgo para el consumo de sustancias. La evaluación se apoyó en un diseño de prueba-post prueba con grupo comparativo. La muestra estuvo conformada por mujeres de 15 a 17 años de edad, de las cuales 66 participaron en el programa y 58 conformaron el grupo de comparación.

Los resultados de la primera fase indican que el consumo de alcohol tiende al abuso en los dos niveles educativos estudiados, siendo más alto entre los jóvenes de bachillerato; así mismo se encontró que a mayor nivel educativo el consumo es más frecuente, aunque no necesariamente más problemático o explosivo. La opinión generalizada entre los jóvenes de bachillerato es que las mujeres consumen tanto alcohol y tan frecuentemente como los hombres, aunque consideran que ésta no es una realidad privativa de esta época, sino que “antes estaba más oculto”.

Al decir de los entrevistados, el alcohol constituye un elemento infaltable en situaciones sociales como fiestas y reuniones, y su uso está tan normalizado que el abstenerse se ha convertido en elemento de exclusión. El consumo de las mujeres se encuentra también asociado con la conquista de espacios tradicionalmente limitados a los hombres. Así, consideran que el consumo de alcohol facilita la socialización tanto de hombres como de mujeres, aunque algunas jóvenes consideraron que estaba más relacionado con la necesidad de expresar emociones, así como con una cuestión de imagen y de moda.

La evaluación de proceso, por su parte, arrojó que el programa resultó adecuado para su población objetivo —es decir, mujeres jóvenes con abuso de alcohol— en lo que se refiere a los contenidos y actividades programadas, no obstante que se reportaron sentimientos de “etiquetamiento” resultantes de la selección de las participantes en tanto abusadoras de alcohol.

La evaluación de resultados mostró la eficacia del programa para el logro de la meta fijada por las participantes, ya fuera la moderación en el consumo o la abstinencia total, pues cerca del 60% de las jóvenes que asistieron al programa logró cumplir totalmente con la meta que se había propuesto, mientras que una tercera parte refirió haberla cumplido parcialmente.

Finalmente, el componente del programa que da mejor cuenta del cumplimiento de la meta es el aprendizaje de prácticas concretas para un consumo moderado, aunque no se puede descartar el efecto positivo que por sí mismo puede tener fijarse una meta y aplicarse a cumplirla.


Fuente: Rodríguez Kuri, S.E., y Pérez Islas, V. Evaluación de un programa de prevención del consumo excesivo de alcohol en mujeres jóvenes. Centros de Integración Juvenil, A.C. Dirección de Investigación y Enseñanza, Subdirección de Investigación, Informe de investigación 09-12, México, 2009

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