21 de abril de 2010

¿Para qué hacer prevención de adicciones?

Aún y a pesar de la información científica y de un mayor conocimiento que existe sobre las bases que explican los efectos y las consecuencias de las drogas, las personas siguen experimentando, iniciándose o en su caso manteniendo un consumo frecuente de sustancias ilegales e incluso llegando a desarrollar dependencia. Sin embargo, también es claro que en esta última década se han implementado acciones y estrategias de prevención y tratamiento de las adicciones, más eficientes que sus predecesoras.

Con la evidencia científica de hoy en día se puede afirmar que el abuso de sustancias es una conducta prevenible y que la adicción es una enfermedad que puede tratarse. En términos de un análisis costo-beneficio, resultan claras y evidentes las ventajas de la medicina preventiva sobre la de curación.

Sin embargo ante el clima de inseguridad que vive nuestro país, ante el incremento de la violencia generada por la venta de drogas y todas sus repercusiones sociales concomitantes, ¿resulta conveniente hacer acciones tendientes a la prevención de adicciones?, ¿cuáles pueden ser sus alcances en un contexto de este tipo?, ¿vale la pena mantener el esfuerzo?

La respuesta es simple, la prevención de adicciones es más necesaria hoy que en cualquier otro momento, no sólo es conveniente o recomendable, es indispensable. No es estoico mantenerse inerte o impasible ante el incremento y normalización del consumo en nuestro país. La prevención no sólo debe entenderse como una acción que provoca una reacción esperada (evitar el consumo de drogas, en este caso), sino que hace referencia a un concepto mucho más amplio, que se sitúa en el ámbito de lo procesual y en la construcción de prácticas culturales que resguarden el equilibrio que implica la salud mental en nuestra sociedad ciontemporánea.

Por supuesto, para que el esfuerzo valga la pena, la prevención debe ser eficiente y efectiva, no es válido mantener esquemas inoculatorios de intervención, es indispensable realizar una prevención basada en la evidencia científica y alejada cada vez más de esquemas intuitivos de acción. Además el desarrollo de programas preventivos representa una oportunidad para el involucramiento y fortalecimiento de una participación comunitaria más activa y responsable, comprometida con la promoción de una mejor calidad de vida.

Diseñar e instrumentar estrategias adecuadas para prevenir el consumo de drogas, constituye un reto permanente que debe estar basado en el sustento de un modelo teórico válido para las condiciones existentes de la población a la que se dirige; es importante, además que distinga el tipo de acciones de intervención requeridas a la modalidad a la que pertenecen: universal ó selectiva e incluso indicada; deben ser intervenciones sostenidas en el tiempo y que logren articular las distintas demandas que históricamente han otorgado fortaleza a la sociedad civil.

En suma, es conveniente tener presente que la prevención de adicciones no sólo es evitar la aparición del fenómeno, es también retardar la edad de inicio, promover actitudes contrarias al consumo, desarrollar competencias y habilitar en estrategias de afrontamiento efectivas, incrementar la percepción de riesgo, promover estilos de vida saludable, reducir riesgos y daños asociados, y sobre todo favorecer una “cultura preventiva”.

1 comentario:

  1. No es tan simple,se necesita quemarse en el fuego para saber como apagarlo

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